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Lo que no vimos durante el partido del Mundial
Jonathan Ruiz Torre | Parteaguas
Si la humanidad vota con dinero, ayer 11 de junio, eligió a un líder supremo. Todo, mientras México jugaba el partido inaugural del Mundial de Futbol de la FIFA 2026.
Mea culpa: yo también grité el gol de Quiñones, clavado entre los pies de un portero que habría preferido cualquier otro embate. Un gol de túnel debe dejarte sin dormir.
La Selección Mexicana de Futbol cumplió. No convenció a los críticos más duros ni al técnico Javier Aguirre, pero lo que queda es la aritmética: el marcador fue contundente, 2-0. A lo que sigue.
Durante un mes y medio estaremos adormecidos, distraídos por un juego apasionante. Pero hay que ver lo que pasa en el mundo real mientras nuestra mente concentra su energía en periodos de 90 minutos de atención a la pelota.
Ayer nos cambió el mundo. Otra vez.
Elon Musk no solo lo volvió a hacer. No nada más se consolidó como el hombre más rico, sino que convenció a quienes tienen mucho dinero de seguirlo.
Ya tiene Tesla y ahora empuja SpaceX, la empresa que hoy puede ofrecerles internet satelital con Starlink y que, si cumple, en unos años ampliará nuestro horizonte más allá de la Tierra. Para lo que sirva eso.
SpaceX hizo historia este jueves al garantizar la mayor salida a bolsa, y Musk está al borde de convertirse en el primer y verdadero billonario del mundo. Su cuenta bancaria podría acumular “one trillion” de dólares.
La compañía ofreció 555,600 millones de acciones, menos del 5 por ciento de la empresa.
Son papeles de su compañía, de su haber hecho básicamente de sueños, y a cambio recaudó 75,000 millones de dólares en la salida a bolsa. Tal cual.
Esta salida o IPO de SpaceX duplica por mucho la de Saudi Aramco, que recaudó 29,400 millones de dólares en 2019. Tomen nota quienes creen que el crudo es el futuro.
Hemos topado con una realidad curiosa: los planes de Elon Musk se comparan con la actividad que aporta más petróleo al mundo desde el Medio Oriente.
Sin él, esos propósitos perderían valor de inmediato. Es una apuesta en un individuo.
¿Qué planes tiene? Una colonización multiplanetaria. Financiar las tecnologías y la infraestructura necesarias para colonizar Marte y asegurar así el futuro de la humanidad. Además, la construcción y el despliegue de centros de datos avanzados en el espacio.
También la inversión en empresas altamente ambiciosas, como la minería de asteroides; la reducción de la deuda existente de SpaceX, y la absorción de otras entidades propiedad de Musk, como su empresa de inteligencia artificial, xAI.
La repercusión de la inversión en esta empresa de Musk no se limita a futuros viajes espaciales o a la minería fuera de la Tierra. El impacto es inmediato.
Acaba de absorber 75,000 millones de dólares del dinero disponible para invertir en acciones de empresas o en startups, en todo el mundo.
Quienes quieran lanzar sus acciones al mercado o esperan recibir una inversión saben que el reto acaba de complicarse, por pura disponibilidad de capital.
Y este es el primer gigante de los que espera el mercado antes de que cierre el año.
Están en la fila los dos líderes de la oferta de inteligencia artificial: OpenAI y Anthropic. Son los dueños de herramientas que muchos usamos en la computadora, como ChatGPT, Claude o Perplexity.
No está claro cuánto dinero podrían levantar, pero analistas prevén que puedan recoger probablemente más de 180,000 millones de dólares de manera conjunta.
Tanto dinero en estas tres empresas implica una apuesta sin precedentes en una sola dirección. Primero, limitan el dinero para otras compañías. Luego, las convierten en tres compañías demasiado grandes para fallar.
Si no completan su plan y las metas no son conseguidas, estaremos ante un escenario desconocido.
Hoy, la vida de Musk y la concreción de sus planes se convierten en un asunto de todos.