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La primera y la última pregunta
Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros
La forma más peligrosa de ceguera es creer que tu propio punto de vista es la única realidad. José Saramago
Hay una máxima muy importante que aplica en todo ámbito de la vida pública, y que, en ese despliegue mediático de las personas y sus acciones u omisiones, nos cuestionamos hasta donde es verdad, porque lo superfluo habita el universo de las cosas, por sus valores en fuga, pero sobre todo por los distractores alrededor de lo fundamental, ese presente; la frase: “Información es poder”.
Los cambios no son mutaciones, son una especie de tabla de salvamento en un mar de historias, que se cuentan por terceras personas, en esos recovecos en los sótanos del poder político y económico, donde la separación entre lo público y lo privado tan solo es una raya imaginaria.
El alboroto será mayúsculo conforme avancen los tiempos electorales, en los Estados Unidos de cara a la elección de noviembre próximo, y se requiere no solo imaginación ni argucias narcisistas, para mantener a los republicanos, en esa ambición de servilismo ante el poderío de Donald Trump.
Nuestro país efectivamente no canta mal las rancheras, después de la contención por la mediocridad de no superar el quinto partido, la selección nacional de futbol dejó constancia hace una semana que estamos huérfanos de victorias y las derrotas son parte de los escenarios alternos, en ese afán con fines de sobrevivencia política entre plurinominales.
Hemos señalado una y otra vez, que el modelo electoral mexicano está sobre valorado, gastando a raudales cientos de millones de pesos de los impuestos, que bien servirían para invertir en educación, salud o infraestructura carretera, por citar tres de los rubros más recurrentes, donde nos falta mucho por hacer.
La imaginación cruza fronteras, somos testigos de las dictaduras que han caído en América Latina, el muro de Berlín y la unificación en la inteligencia alemana, la superación de la nueva composición de Rusia, al dejar de ser la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, y los alcances de países pequeños en lo sobresaliente de sus economías, porque el combate a la corrupción es frontal.
La pregunta que siempre nos hacemos en primera persona, y la comentamos con ese público con el cual coincidimos o disentimos, ¿Por qué nos enteramos al final cuando todo está consumado?, ello sin margen de maniobra, lo mismo en los contratos discrecionales de PEMEX, o la corrupción galopante que se “castiga” con unos cuantos años de cárcel, a veces hasta domiciliaria, por las bondades del sistema judicial.
Mencionar injerencia de los Estados Unidos en asuntos de suma importancia política, tiene como objetivo inclinar la balanza electoral, por la caída en las encuestas de su presidente; y México es el blanco perfecto, porque se subestiman los convenios de colaboración, con agentes encubiertos seguramente en suelo mexicano.
Pero la pregunta que debemos plantearnos, antes de dar esos pasos al frente de una proyección con responsabilidades intrínsecas, es ¿Hacia dónde vamos como país?, por el “tiradero” de dinero, que ha arrinconado hasta las pensiones de quienes han trabajado por años a favor de México.
Y el tema central no queda ahí, ahora se habla de un recorte del cincuenta por ciento a los aguinaldos de las personas en esta situación, vulnerables y a la deriva, en un barco que ha perdido quizá el timón sin darnos cuenta.
ENTRE LÍNEAS
La renuncia de Ulises Lara a la fiscalía general de la República, puede tener varias lecturas, pero no se trata de adivinar, sino de creer en el servidor público que era parte de esa estructura judicial, en un ente público muy importante; porque seguramente le colgarán infiernitos.