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Un paso en falso a menudo es el último
Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros
Cada acierto nos trae un enemigo. Óscar Wilde
Hasta donde hemos sido capaces como sociedad, de llevar hoy a una descomposición social, que nos arrincona por las estrategias políticas, consideradas al margen de los pésimos resultados, que dejan en la orfandad a decenas de beneficiarios de los partidos que se van quedando sin registro por la falta del porcentaje en las votaciones en México.
Al parecer no se trata solo de alimentar egos, sino además echarle tierra de por medio a los pendientes en las liquidaciones ante el INE de esas instituciones, donde se da origen a protagonismo en el narcisismo de la atención a unos cuantos, cuando la inmensa mayoría somo enganchados y engañados para ser parte de una procesión de mentiras vía argucias de simulación.
Los pronósticos cuando se obtienen registros para “nuevos partidos”, son de ir al menos por ese tres por ciento, que es relativo en relación a la inclusión ahora de la visualización de los grupos vulnerables, donde las madres buscadoras van haciéndose de un espacio no solo de atención, sino de referencia que puede allanar el camino para mejores resultados por su notoriedad, pero además por su insistencia en el tema sensible por supuesto de las desapariciones de sus familiares.
Vemos caras conocidas, nombres y apellidos en ese desgaste natural de tantos años en la izquierda o en el centro izquierda, o una derecha incómoda al régimen que no está ni en un lado ni en otro, sino en un proyecto alternativo de nación, ahora en su “segundo piso”, aunque no exista un manual de que nos significa ello.
Porque ahora que el INE ha otorgado de manera oficial el registro a nuevos partidos políticos, que no es un asunto menor, porque con este acto, se integran formalmente a los trabajos del Consejo General y a la Comisión Nacional de Vigilancia, en ese supuesto de fortalecimiento de la vida democrática del país.
“Somos México”, se dice y afirma que es desprendido de la llamada marea rosa y “Construyendo Sociedades de Paz” (Partido Paz), ligado a Hugo Erick Flores, ahora diputado federal, ex líder del extinto PES, ¿lo recuerdan? Por supuesto el mismo que abanderó a Cuauhtémoc Blanco desde la alcaldía de Cuernavaca y ya vimos hasta donde han llegado los alcances negativos de crear monstruos sin preparación, solo para “cachar” votantes ilusos.
Imaginar que nuestros impuestos continúan la ruta de la dispersión política, sin más objetivo que la sobrevivencia de personas que han sabido encontrar el camino del dinero público para solventar sus gustos, con esa poca o nula transparencia, más bien opacidad en su uso y sin rendición de cuentas.
Para cada uno de ellos a partir de ayer primero de julio, tendrán un presupuesto para ejercer de 83 millones de pesos para lo que resta de 2026, cuando el proceso electoral de manera formal, inicia en septiembre próximo, pero seguramente sus experiencias en el manejo de recursos, personas e ideas, serán parte de lo “superfluo”, porque no hay nada nuevo bajo ese sol en negro y amarillo.
Ese que cobijó a varios de los que ahora se toman la foto sin pudor alguno, dizque mostrando una nueva actitud, con la consigna de desgastar al enemigo que antaño era su aliado, y que fue el enterrador de un perredismo que nunca cuajó del todo, políticamente hablando; porque la cosecha de esas siembras si tuvieron frutos, desde 1998 con otro Cuauhtémoc, éste de apellido Cárdenas; ¿lo recuerdan?
ENTRE LÍNEAS
Entre los distractores político-electorales por venir en el corto tiempo, serán las impugnaciones de las negaciones a los dos registros de otros entes partidistas; “Que siga la democracia” ligada al obradorismo y “México tiene Vida”, surgida en Nuevo León; asociaciones que aún pueden apelar ante el Tribunal Electoral su no registro.