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Licitación 5G y recuperación económica
Jorge Bravo | En comunicación
La economía mexicana no tiene demasiado margen de maniobra. El PIB creció 0.7% en 2025, el menor avance desde 2020. El Banco de México rebajó su pronóstico para ese año hasta 0.1%. La OCDE lo situó en 0.4%. El FMI llegó a proyectar una caída de 0.3%. Las cifras varían según el organismo y el momento, pero todas apuntan a un estancamiento. México no está en recesión técnica todavía, pero no significa que la economía vaya bien.
En ese contexto adverso, el gobierno necesita motores de crecimiento. La inversión privada está frenada por la incertidumbre arancelaria con Estados Unidos y la reforma judicial. El gasto público tiene un techo apretado. La obra en infraestructura está en pausa. Uno de los pocos mecanismos disponibles para estimular la inversión real, inmediata y con efectos transversales en la economía es la licitación de espectro radioeléctrico 5G.
La nueva Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) confirmó la liitación que incluirá concesiones para redes inalámbricas industriales y 5G. Para saber si ese proceso se hará bien, la respuesta pasa necesariamente por el precio del espectro.
México tiene uno de los espectros más caros del mundo. Según la asociación de la industria móvil GSMA, el espectro en México está 60% por encima del promedio internacional. Este sobrecosto es un obstáculo para que los operadores participen e impide el uso efectivo del recurso para cerrar la brecha digital. La GSMA revela que el costo anual del espectro como porcentaje de los ingresos recurrentes de los operadores duplica la mediana latinoamericana y podría triplicarla.
El incremento de los costos del espectro a un ritmo mucho mayor que los ingresos de los operadores forzó a dos empresas a devolver frecuencias entre 2019 y 2023. La subasta de 2021 (IFT-10) terminó con 38 de 41 bloques sin ofertas. México es el único país de la región donde la cantidad de espectro asignado para servicios móviles se ha reducido, por debajo de las recomendaciones de la UIT y del promedio de la OCDE.
Si se considera que la demanda de datos crece sin pausa y que la conectividad es infraestructura productiva, México tiene menos espectro asignado hoy que hace unos años. El extinto IFT reconoció que los altos montos por el uso del espectro inhiben la participación en licitaciones, provocan la devolución del recurso y funcionan como una barrera artificial a la entrada de nuevos competidores.
Cuando hay licitación de espectro bien diseñada, hay inversión. El espectro es el insumo fundamental de las redes móviles. Sin frecuencias asignadas, no se construyen torres, no se instalan antenas, no se despliega fibra óptica para conectarlas, no se activan nuevos servicios. El espectro abre la cadena de inversión.
La subasta 5G de Brasil de 2021 recaudó 8,500 millones de dólares de cuatro operadores nacionales, con un enfoque en despliegue y no recaudación. Colombia proyecta una inversión de 7,000 millones de dólares en diez años gracias a la licitación de la banda de 3.5 GHz, que recaudó 325 millones de dólares. Chile obtuvo 450 millones de dólares en su primera subasta 5G de 2021.
La diferencia entre esos resultados y los de México es la política de precios. Brasil no diseñó su licitación 5G para maximizar la recaudación del Estado, sino la inversión y la inclusión digital. El modelo brasileño es un ejemplo a seguir porque estableció como objetivo la inclusión digital y la innovación, no la recaudación fiscal. Ese enfoque generó más inversión privada en infraestructura que cualquier subasta de precio elevado.
Las licitaciones de espectro no es un asunto de operadores de telecomunicaciones, sino de toda la economía.
Una red 5G desplegada con espectro suficiente transforma industrias. En manufactura, habilita fábricas conectadas en tiempo real, con automatización y control remoto de procesos. En agricultura, permite sensores, drones de precisión y gestión de riego inteligente. En logística, conecta cadenas de suministro. En salud, facilita telemedicina y monitoreo remoto de pacientes. En educación, lleva banda ancha a zonas donde hoy no llega. En servicios financieros, da soporte a la banca móvil en regiones desatendidas por la banca tradicional.
El contexto de bajo crecimiento vuelve más valiosa la licitación 5G. Es importante que la autoridad hacendaria reduzca los precios del espectro para que la licitación no quede desierta y los servicios sean más accesibles.
Cuidado con la trampa fiscal. Puede parecer racional cobrar más por el espectro para recaudar más. Pero esa lógica no funciona. Una licitación cara que queda desierta no recauda nada. No genera inversión. No mejora la cobertura. No crea empleo. Sólo confirma que el precio está mal calibrado. El régimen de derechos anuales vigente ha erosionado la base fiscal, desincentivado la tenencia de espectro y frenado la inversión. De 2019 a 2024, la recaudación por derechos de espectro cayó de 26,681 millones de pesos en 2019 a 18,412 mdp. Se cobró caro y se recaudó menos.
Una licitación 5G con precios competitivos puede convertirse en uno de los pocos catalizadores de inversión para una economía que no crece. El espectro no es un bien de lujo que el Estado puede encarecer sin consecuencias. Es un recurso productivo que multiplica su valor en la economía, sobre todo si está en el límite del estancamiento.
X: @beltmondi