Lectura 3:00 min
Innovación: clave para el futuro de México
Vidal Llerenas Morales | Columna Invitada
Philippe Aghion, Premio Nobel de Economía 2025, sostiene una idea que resulta especialmente relevante para México: los países que crecen son los que tienen medios ambientes de innovación.
La afirmación parece sencilla, pero encierra una pregunta fundamental: ¿qué convierte la innovación en desarrollo económico?
La innovación suele mencionarse como una condición necesaria para el crecimiento económico. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a analizar qué permite que una idea se convierta en desarrollo. De acuerdo con estimaciones recientes de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, el valor de los activos intangibles corporativos a nivel global se acerca a los 100 billones de dólares. Patentes, marcas, software, datos y otros activos basados en conocimiento representan una proporción creciente del valor generado por las empresas y de la riqueza mundial.
Pero las ideas, por sí mismas, no transforman economías.
La diferencia entre innovar y desarrollarse no radica únicamente en la capacidad de generar conocimiento. La experiencia de economías que han logrado aumentar su productividad y fortalecer sus capacidades tecnológicas muestra que el verdadero reto consiste en transformar ese conocimiento en productos, empresas, inversiones y oportunidades de desarrollo.
No existe una única fórmula para innovar. Los caminos seguidos por Corea del Sur, Israel, Estados Unidos o China han sido distintos. Sin embargo, todos ellos coinciden en un punto: la innovación dejó de verse como un asunto exclusivamente científico para convertirse en un componente central de sus estrategias de desarrollo económico.
México cuenta con fortalezas importantes para participar en esta transformación. Durante las últimas décadas el país ha construido una plataforma manufacturera competitiva, una profunda integración con América del Norte y una capacidad exportadora que hoy lo ubica entre los principales actores del comercio internacional. Esos avances constituyen una base relevante para la siguiente etapa del desarrollo económico. El desafío consiste en lograr que una mayor proporción del conocimiento, el talento y las capacidades productivas del país se traduzcan en innovación, inversión y crecimiento.
La innovación requiere condiciones para prosperar. Innovar implica construir instituciones, desarrollar capital humano especializado, facilitar el acceso al financiamiento y generar condiciones para que una idea pueda convertirse en una oportunidad económica real. Implica también fortalecer los mecanismos que permiten a las empresas, emprendedores e investigadores capturar parte del valor generado por sus innovaciones.
En ese contexto, la propiedad industrial forma parte de una conversación más amplia sobre desarrollo económico. Las patentes, las marcas y los diseños industriales no generan innovación por sí mismos, pero sí ayudan a crear incentivos para que esta ocurra. Cuando una empresa desarrolla una nueva tecnología, una marca o un proceso innovador, necesita certidumbre para invertir, crecer y competir. La protección adecuada de esos activos contribuye a crear ese entorno.
La transformación tecnológica que vive el mundo plantea desafíos y oportunidades inéditas. La inteligencia artificial, la automatización, la digitalización y las nuevas formas de generación de conocimiento están modificando la manera en que se crea valor en prácticamente todos los sectores económicos. Los países que logren aprovechar estas transformaciones serán aquellos capaces de convertir el conocimiento en innovación y la innovación en crecimiento.
Durante décadas aprendimos a competir produciendo. El reto del futuro es competir creando.