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Inflación
Isaac Cohen | Desde Washington
Antes del choque energético causado por el conflicto en el Mediano Oriente, los precios en la economía estadounidense aumentaban moderadamente, comparándolos con el repunte causado por la pandemia, pero permanecían obstinadamente arriba de la meta de 2 por ciento del banco central. Por ende, el choque petrolero ha venido a exacerbar un año de retos planteados por los aranceles y las restricciones migratorias, lo cual aún es temprano para que se conviertan en un brote inflacionario, o en un alza generalizada de precios.
Hasta ahora, los precios del petróleo han aumentado casi 50 por ciento, alrededor de $100 por barril, mientras que los precios de la gasolina en Estados Unidos han aumentado 40 por ciento, arriba de $4 por galón, ambos todavía debajo de los niveles alcanzados, por ejemplo, después del inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania. Indicadores de inflación, recién divulgados por el Departamento de Trabajo, revelaron que el Indice de Precios al Consumidor aumentó 0.9 por ciento en marzo y 3.3 por ciento desde el año pasado, superior a 2.4 por ciento en febrero. No obstante, excluyendo los precios de los energéticos y de los alimentos, el índice aumentó 0.2 por ciento en marzo y 2.6 por ciento desde el año pasado.
Será decisiva la intensidad y la duración del conflicto en el Medio Oriente, pero se cierne otro cambio inminente que debe ser considerado. Si el Senado confirma la nominación de Kevin Warsh, como nuevo timonel del banco central, le tocará presidir la próxima reunión del Comité de Mercado Abierto, programada para el 17-18 de junio y bien puede orientar al banco central en una dirección diferente.
*El autor es analista y consultor internacional, ex-director de la Oficina de la CEPAL en Washington. Comentarista de economía y finanzas de CNN en Español, UNIVISION, TELEMUNDO y otros medios.