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Opinión

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La aviación en zona de turbulencia

Rosario Avilés | Despegues y Aterrizajes

Aunque la aviación comercial mundial sigue creciendo, cada vez le cuesta más trabajo generar ganancias, advirtió Willie Walsh, director general de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), durante la Asamblea General Anual de la organización, celebrada en Río de Janeiro. El mensaje es claro: la demanda continúa fuerte, pero la combinación de conflictos geopolíticos, combustibles caros, fallas en la cadena de suministro y restricciones de infraestructura amenaza con deteriorar seriamente la salud financiera del sector.

Las cifras parecen alentadoras: Los ingresos globales de las aerolíneas alcanzarán 1.165 billones de dólares en 2026, un crecimiento de 9.4% respecto de 2025; el número de pasajeros aumentará hasta 5,100 millones y la ocupación promedio logrará un récord histórico de 84 por ciento. A simple vista, parece un escenario extraordinariamente positivo. Pero detrás de esos números se esconde una realidad decpecionante: los beneficios netos de la industria caerán de US45 mil millones en 2025 a apenas 23 mmdd este año, prácticamente la mitad.

La razón principal es el combustible. Walsh advirtió que la guerra en Medio Oriente podría provocar aumentos de hasta 70% en los precios de energéticos, lo que añadiría cerca de 100 mil millones de dólares a la factura colectiva de combustible de las aerolíneas. Las previsiones de IATA indican que el gasto mundial en combustible pasará de 252 mil millones de dólares en 2025 a cerca de 350 mil millones en 2026, un incremento cercano al 40 por ciento. Aunque las compañías han protegido parte de su consumo mediante coberturas financieras, siguen expuestas a una tendencia alcista que amenaza con erosionar aún más los márgenes, de por sí reducidos y oscilantes.

El segundo gran problema es la crisis de la cadena de suministro que afecta a fabricantes de aviones y motores, cuyos pedidos superan 18 mil aeronaves, mientras que más de 5 mil aviones de nueva generación que deberían estar volando siguen sin entregarse. Como consecuencia, la edad promedio de la flota mundial alcanzó un récord de 15.2 años. Esto obliga a las aerolíneas a operar equipos menos eficientes, consumir más combustible y destinar mayores recursos al mantenimiento.

La propia IATA calcula que los problemas de suministro costaron al sector al menos 11 mil millones de dólares durante 2025. No es casual que Walsh lanzara una crítica poco habitual a los fabricantes de motores, a quienes pidió dejar de aprovecharse de las aerolíneas y volver a fabricar equipos confiables y duraderos. Detrás de esa declaración existe una preocupación legítima: la escasez de aeronaves ha elevado los precios de arrendamiento a niveles récord y está limitando la capacidad de crecimiento de muchas compañías.

A estos desafíos se suman otros riesgos. La asociación advierte sobre la posibilidad de un escenario de estanflación global, caracterizado por bajo crecimiento económico e inflación persistente. Además, los procesos electorales en países clave, las tensiones comerciales entre las principales economías y los conflictos geopolíticos, están generando una incertidumbre que afecta las decisiones de inversión y consumo.

La paradoja de la aviación en 2026 es evidente: nunca había transportado tantos pasajeros ni generado tantos ingresos, pero tampoco había enfrentado una combinación tan compleja de presiones sobre sus costos. Los viajeros siguen llenando los aviones, el problema es que cada vez resulta más difícil obtener ganancias con ellos.

Periodista especializada en aviación y aeropuertos, con más de 30 años de experiencia en el sector. Es fundadora, editora, columnista y colaboradora en diversos medios de comunicación, incluyendo A21, El Economista, Reforma, y la columna "Despegues y Aterrizajes" que publica en La Crónica de Hoy.

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