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¡Viene tsunami de capitales!
Cancún. Un fantasma recorre el mundo: el fantasma de la sobredemanda de capital por parte de las economías desarrolladas altamente endeudadas, que derivaría en una severa contracción de los flujos de capital hacia las economías emergentes.
La figura que se observaría será precisamente la del mar de capitales que hoy fluye por las economías emergentes y que sorpresivamente se recogería y las dejaría secas, ante la inminente demanda de capital de los países industrializados que registran elevados déficit. El coletazo arrastraría a aquellos países emergentes que no han sostenido fuertes políticas fiscales.
Pero también afectaría a aquellos que mantienen sólidas políticas macroeconómicas y fiscales, ante la escasez y encarecimiento del crédito.
En la advertencia, coincidieron aquí, durante la LI Reunión Anual de la Asamblea de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el presidente Felipe Calderón, el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, y el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens.
Despegue difícil para la economía mexicana
El Jefe del Ejecutivo no le dio vueltas al asunto. Reconoció que sí ve riesgos en la economía internacional y en los mercados que podrían dificultar las condiciones para el despegue mexicano.
La disponibilidad de crédito para países emergentes como México será cara y limitada, anticipó. Esto por la demanda de enormes flujos de crédito que absorberán las economías más maduras que están altamente endeudadas.
Los desequilibrios de las economías industrializadas van a significar la demanda de enormes flujos de crédito que absorberán la disponibilidad crediticia del mundo, pronosticó el presidente Calderón.
En el mismo sentido, el responsable de las finanzas públicas de México dijo que este año se registrará un desplazamiento del financiamiento y los países emergentes tendrán como fuente principal para su obtención a los organismos financieros multilaterales como el BID.
El Gobernador del banco central advirtió que el riesgo creciente de una sorpresiva reversa en el flujo de capitales hacia los mercados emergentes podría castigar severamente a las economías que no mantienen fuertes políticas fiscales.
Luces de recuperación, al final del túnel
Frente a tal escenario internacional, las luces de recuperación de la economía mexicana se observaron lejanas. Se escucharon muy bajito las buenas noticias.
El pronóstico presidencial de que se podrían generar alrededor de un cuarto de millón de empleos para el cierre del primer trimestre; la fortaleza de la economía mexicana derivada de una política fiscal disciplinada y el blindaje que provee la línea de crédito flexible del Fondo Monetario Internacional por 48,000 millones de dólares, más la mayor acumulación de reservas internacionales y la expectativa de un control inflacionario apegado a los objetivos del banco central.
Incluso se escuchó remota la posibilidad de alcanzar tasas de crecimiento del PIB, de entre 6 y 7% en lugar de 4 o 5% que hizo Hacienda, en caso de que se aprobaran reformas estructurales.
Cuentos veras
Pero lo que sí es un hecho y no un pronóstico, es que México jugó un papel preponderante en la negociación de la recapitalización que finalmente se aprobó para el BID. Ernesto Cordero, en su debut en el escenario financiero internacional, en conjunto con sus homólogos de Chile, Perú y Colombia, logró la novena recapitalización, esta vez por 70,000 millones de dólares, equivalente a un aumento de 70 por ciento. Es la mayor en términos absolutos de la historia reciente, aunque inferior en términos porcentuales a la que logró el legendario mexicano Antonio Ortiz Mena, que en su tiempo, como Presidente del BID, logró una recapitalización por 100 por ciento.
Ernesto Cordero tomó aquí posesión de la presidencia de la Asamblea de Gobernadores del BID y le tocará vivir el proceso de reelección o sucesión del actual Presidente del organismo financiero multilateral que preside Luis Alberto Moreno, a realizarse en octubre de este año.
En caso de que Moreno no buscara su reelección, extraoficialmente se sabe que México propondría un candidato. Suenan el expresidente Ernesto Zedillo Ponce de León, el actual presidente de la OCDE, exsecretario de Hacienda mexicano, José Ángel Gurría y el exsubsecretario de Egresos, Santiago Levy.