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Opinión

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Tipo de cambio, en vilo

¿Aplastaría Trump a México en caso de llegar a la Presidencia? A juzgar por sus conductas financieras muchos inversionistas piensan que sí.

La economía no es una mecánica, nos explicaba didácticamente el ilustre maestro. Se le ubica precisamente por ese hecho entre las ciencias sociales, aunque en tiempos recientes la quizás excesiva matematización de la disciplina haya inclinado a que se pierda de vista ese hecho. Pero no debe haber duda de que las realidades políticas influyen de manera importante sobre la economía y pueden llevarla ya sea en un sentido favorable o desfavorable en términos de crecimiento y estabilidad. Un caso muy ilustrativo lo estamos atestiguando hoy en México con la forma en que está influyendo sobre la economía local la campaña por la Presidencia en Estados Unidos.

Hay que aceptar que no es poca cosa. Ser vecino de ese poderoso país, solía decir un primer ministro de Canadá, es como dormir junto a un elefante: cualquier acomodo del mastodonte puede aplastarte. ¿Aplastaría a México Donald Trump en caso de llegar a la Presidencia de EU? A juzgar por sus acciones muchos agentes económicos piensan que sí tanto internamente como en el exterior. El hecho se refleja en particular en el comportamiento reciente del tipo de cambio del peso: tiende a apreciarse cuando la candidatura de Hillary se fortalece y a depreciarse cuando se debilita.

Es decir, cuando los momios electorales parecen favorecer a la candidata se intensifica la entrada de capitales a México y la salida cuando las perspectivas de Trump, que en un momento dado parecía ya muerto, mejoran. Desgraciadamente, esto último es lo que ha sucedido durante los primeros días de la semana, a raíz de que el FBI reaccionó a las acusaciones sobre los supuestos mensajes electrónicos que involucran a la candidata del partido demócrata. El fenómeno no es nuevo, aunque hay modificaciones a tomar en cuenta. Una de ellas, en relación al monto de los recursos libres que pueden moverse de un país al siguiente. Otro adicional en cuanto a la gran velocidad con que ahora lo pueden hacer gracias a los avances tecnológicos y un aspecto también muy preocupante por las conductas desestabilizadoras en manada con las que pueden conducirse los inversionistas.

Afortunadamente siempre hay en el ambiente algún elemento estabilizador. Así, frente a las fugas de capital se tiene la buena noticia de que en los primeros nueve meses del año las remesas familiares han registrado un record histórico de más de 20,000 millones de dólares.

bdonatello@eleconomista.com.mx

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