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Opinión

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La CFE sabe que su reforma es sucia

Hasta la CFE sabe que, si la reforma eléctrica impulsada por el gobierno se aprueba, su energía será mucho más sucia. Hoy, 61.6% de la electricidad que la CFE genera utiliza combustibles fósiles. Pero, con la reforma, este número subirá a 75.9 por ciento. Son datos de la propia CFE, entregados al Congreso de la Unión para el foro del 8 de febrero del parlamento abierto.

Un retroceso de ese tamaño, de 1,430 puntos base, no es fácil de lograr en tan poco tiempo. Es del tipo de hazaña que requiere una combinación de factores. El primero es que, en términos absolutos, la generación limpia total de la CFE (sumando nucleoeléctrica, geotérmica, eólica, solar fotovoltaica, cogeneración eficiente) caería en 3.2% de aquí a 2024, gracias a la reforma. Claro que reconocer esto también implica desmentir que estamos ante una reforma para rescatar las hidroeléctricas de la CFE. Las hidros, de acuerdo con la propia CFE, van a pasar de generar 32,736 GWh en 2021 a 29,022 en 2024 (con la reforma). Pero este factor por sí sólo no explica el enorme retroceso. Hay más.

La otra parte de la ecuación, la generación fósil de la CFE, por supuesto que no se va a ajustar en el equivalente al mero 3.2% perdido por su generación limpia. ¿No han estado poniendo atención al discurso? La CFE no sólo aspira a cubrir crecimientos en la demanda eléctrica, sino quedarse un buen cacho de la participación actual de los privados –hasta llegar al famoso 54 por ciento.

¿Qué significa esto? Con la reforma, para el 2024, la generación total de las carboeléctricas de CFE se incrementará en 45 por ciento; la de las plantas de combustión interna de CFE en 559 por ciento; turbogas de CFE en 248 por ciento; ciclo combinado de CFE en 121 por ciento. Solo las termoeléctricas de CFE apuntan para abajo, de acuerdo con los propios números de la CFE. Pero su disminución no está ni cerca de contrarrestar el gigantesco crecimiento de la generación fósil de CFE bajo la reforma. En total estamos hablando de prácticamente duplicar este tipo de generación, pasando de casi 78,000 GWh en el 2021 a más de 148,000 GWh en el 2024 (con reforma).

Ya con todo, la participación de la generación limpia de la CFE se encogerá brutalmente con la reforma: de 38% en 2021 a un mero 24% para el 2024. Esto es 11% por debajo de lo que la ley hoy exige para el sistema eléctrico nacional (incluyendo privados) en aquel momento.

Esto genera algunas preguntas. Cuando la secretaria Nahle dice que van a cumplir con la meta del 35% de energías limpias, ¿le está apostando a que los privados corrijan la mezcla sucia de la CFE? Cuando la CFE presume hoy su legado y participación de generación limpias, ¿se da cuenta que le está apostando a una reforma que realmente los minimiza? Cuando los inversionistas “ESG” compran los bonos verdes de la CFE, ¿entienden que están financiando una transición al revés, hacia lo café? Cuando los nacionalistas impulsan la reforma del gobierno, ¿entienden que la reforma incrementará la dependencia del gas importado? ¿Es más patriótica una planta de la CFE que depende de gas importado, comprado en su mayoría a privados, que una planta privada que usa el viento o la irradiación solar de nuestro propio país?

Que conste que estos no son datos de centros de investigación privados ni de un laboratorio de energías renovables del gobierno de Estados Unidos. Son los de la CFE.

@pzarater

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