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Juan Camilo: memoria y olvidos
Signos vitales Por: Alberto Aguirre M.
Muchos de los gobernadores priístas que ahora exudan bilis contra el PAN pasaron ratos gratos y alcanzaron pactos benéficos con Juan Camilo Mouriño.
Con la representación de Felipe Calderón, el fallecido Secretario de Gobernación, se acercó a los mandatarios jóvenes del tricolor. Fue con el hidalguense Miguel Ángel Osorio Chong con quien mejor se llevó y tuvo más cercanía. Los unía el gusto por la bohemia y más de una vez se les vio en mesas ocultas en canta-bares de Polanco, a las que asistió también Enrique Peña Nieto.
Particularmente, lo suyo no era ni la mesura ni la prudencia. Quizá por eso era tan cercano a Calderón Hinojosa, ambos siempre en el punto de ebullición, acólitos del mechacortismo . Hicieron buena mancuerna en Energía y en lo sucesivo, se mimetizaron. Quienes los trataron de cerca saben que sin la lealtad, el afecto y la confianza que se tenían, no habría tenido éxito ninguna de las aventuras políticas emprendidas, justo hace seis años.
Durante la campaña presidencial del 2006, Mouriño logró enfilar el barco que había encallado bajo la conducción de Josefina Vázquez Mota y supo ejecutar con precisión la maniobra para llevar los votos del magisterio al PAN, que al final de cuentas le dieron el gane a Calderón Hinojosa.
En los primeros meses del sexenio fue la cara y el peldaño indispensable para llegar a Los Pinos y, al mismo tiempo, el muro que cuidaba las espaldas del Ejecutivo federal. A la sombra del presidente Felipe Calderón hizo buena parte de su vida pública. Cuando llegó al Palacio de Covián, perdió algo de ese encanto inicial, aunque pudo mantener una relación estrecha y fluida, sobre todo con políticos opositores, especialmente con los líderes de la corriente perredista de Jesús Ortega.
Político de una inteligencia promedio, pero de una singular simpatía, mantuvo su apego a los buenos ambientes y a la música, sin importarle demasiado que su frivolidad quedara al descubierto. No practicaba esa doble moralidad, que es casi consustancial a los panistas silvestres , como les llamaba Carlos Castillo Peraza. Más bien, siempre fue pragmático. Así se comportó después del conflicto poselectoral del 2006, cuando entendió que para ejercer el poder, lo verdaderamente importante es alcanzar los equilibrios necesarios.
En los 12 largos meses que han pasado desde la muerte de Juan Camilo Mouriño, Felipe Calderón ha conocido la soledad institucional y ha profundizado la pérdida personal. Los amigos que le quedan -Gerardo Ruiz Mateos, Alonso Lujambio, Daniel Karam, Salomón Chertorivsky, pero sobre todo Ernesto Cordero, el más cercano- han sido catapultados a posiciones de poder.
Fernando Gómez Mont ocupó la Secretaría de Gobernación, pero nadie ha llenado la vacante que dejó Mouriño en el esquema calderonista.
CON LOS HIJOS de Juan Camilo radicados en Campeche e integrados a una nueva familia -la de sus abuelos maternos-, la actividad de los Mouriño es escasa en México. Sucede lo contrario en España, donde una de las compañías de la familia, la porriñesa Gándara Censa, empresa de calderería pesada especialista en la elaboración de piezas de gran tamaño, ha sido incluida en la lista DUNS 50,000, que agrupa a los consorcios comerciales más exitosos de España.
Su hermana Marina y sus padres radican en Vigo, donde se encuentra el asiento del corporativo GES, SL, gemelo del grupo que funciona en México, que controla su hermano Carlos. En España, el grupo cuenta con cuatro fábricas, dos oficinas y dos locales de restauración. En México, cuenta, entre otras instalaciones, con 48 gasolinerías, 58 locales de tiendas de conveniencia y franquicias. En el ejercicio fiscal 2008 facturaron 94.1 millones de euros en España y más de 130 millones de dólares en México.
Ya de por sí reservado, Carlos Mouriño Atanes se ha refugiado en su chalet, frente a la Bahía de Pontevedra, y en el futbol. Será, como lo fue su hijo, celtista hasta la muerte.
EFECTOS SECUNDARIOS
UNA OLEADA de políticas mexicanas pisa fuerte, al otro lado del Atlántico. La gobernadora de Zacatecas, Amalia García; la presidenta nacional del PRI, Beatriz Paredes, y la diputada federal panista, Josefina Vázquez Mota, coincidieron en Madrid en un foro convocado por el diario El País. En la capital española también estuvo la comisionada presidenta del IFAI, Jacqueline Peschard, quien consiguió que la próxima edición del Encuentro Iberoamericano de Datos Personales se realice en la ciudad de México. Más lejos, en Atenas, Grecia, estuvo Cecilia Romero, comisionada del Instituto Nacional de Migración, para presentar la posición mexicana en el Foro Global sobre Migración y Desarrollo, auspiciado por la ONU.
TUTOR DE LA MAESTRA Elba Esther Gordillo, Luis Gámez Jiménez falleció el Día de Muertos. Amigo de Arturo Montelongo, el primer esposo de la ahora Presidenta Vitalicia del SNTE, impulsó a la joven chiapaneca a terminar sus estudios docentes y le consiguió una plaza en el magisterio. Gordillo ni siquiera mandó una corona al velatorio. Y es que tiene sus propias preocupaciones. Ahora mismo cuida en Houston a su hija menor, Mónica Tzansa Arriola, sometida a una terapia muy agresiva.