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In Memoriam: Iván Blanco Esteban, visionario de la educación
Al referirnos a la tarea y a la calidad de la educación que se imparte en o desde instituciones educativas, formales o no, solemos referirnos a la institución como tal. Poco hablamos de quienes impulsan la vida tarea de esa institución, a menos que se trate de “altas autoridades”. Honrar la persona y el trabajo de quien, desde el Centro Educativo Truper, impulsó una educación “informal” plural, abierta al mundo y a las necesidades de un público ávido de aprender, no es sólo un gesto de amistad o un acto de memoria personal (quizá inadecuados aquí), es también una invitación a valorar a quienes, como Iván Blanco Esteban, creen que ampliar las posibilidades de conocimiento sobre el pasado y el presente y preservar los espacios de diálogo, sobre todos en estos días oscuros y turbulentos, merecen dedicación y esfuerzo.
Director del Centro Educativo del Museo de Memoria y Tolerancia desde 2011, cuando abrió sus puertas actividades bajo la guía inicial de Esther Cohen, Iván Blanco logró darle a este espacio un sello personal, sintetizado en el lema “La educación gratuita y de calidad es posible” que, más que una mera “misión” institucional, fue para él una convicción personal que orientaba sus acciones. Si bien el marco institucional del Museo, y su objetivo de promover “la memoria histórica, la paz y el respeto del otro como condición de la justicia”, así como el sustento financiero de la Fundación Truper, constituyeron la base que hizo posible el fortalecimiento y la ampliación del Centro Educativo como espacio de educación para personas adultas, jóvenes y también niños y niñas, la diversificación de temas, áreas y formas de incidencia a lo largo de más de doce años se debió a la labor incansable – a veces hasta la desmesura– de Iván y su equipo inmediato, conformado por jóvenes mujeres y algunos hombres, que se iban comprometiendo y entusiasmando en un proyecto común.
Quienes han asistido a algunos o muchos de los cursos del Centro Educativo, sin pagar un peso, de manera presencial hasta el confinamiento y de manera virtual durante este y hasta ahora, pudieron acercarse a los temas centrales del museo, desde la historia o la filosofía y también aprender sobre violencia, prevención de esta, política internacional, educación y educación para la paz, a través de cursos sobre arte, literatura, estudios de género, feminismos y masculinidades, análisis de conflictos y estudio de problemas contemporáneos, las más de las veces con especialistas de alto nivel. Unos años antes de la fiebre del Zoom, con sus ventajas y desventajas, personas de otros estados y países pudieron acceder a algunos de estos cursos, a través de la plataforma virtual, ambicioso proyecto que de algún modo se adelantó a la tendencia actual de la educación no presencial.
Para fortalecer al Centro Educativo, académica y económicamente, Blanco promovió a partir de 2015 alianzas con otras instituciones de educación superior, en particular con la Universidad Iberoamericana. Lo que se inició con dos diplomados, uno en Estudios de Género y otro sobre Estudios del Medio Oriente, ha abarcado temas de particular urgencia como “Política criminal en torno a la delincuencia organizada”, “Acompañamiento a víctimas de violencia y catástrofes”, “Educación para la paz y derechos humanos”, entre otros. Con el mismo sentido de apertura y compromiso social, promovió colaboraciones con instancias como COFECE, IFT, SSC y empresas privadas, con conferencias y cursos que contribuyeran a la no violencia y a la igualdad. Diversos especialistas capacitaron también a docentes de escuelas particulares en prevención del acoso y del bullying, temas que también se trataban en cursos gratuitos en el Museo.
La vida del Centro Educativo también se enriqueció con la participación de organizaciones de la sociedad civil, como MSF, Amnistía Internacional, y grupos de la diversidad sexogenérica y activistas contra la violencia de género. Los cine-debates, los círculos de lectura para niños y niñas, dan también cuenta de una visión amplia y generosa de la educación y la cultura.
La terrible noticia de su muerte el jueves pasado no ha paralizado las actividades del Centro, quizá porque “él así lo habría querido”. Su ausencia, sin embargo, deja un hueco enorme en quienes tuvimos la posibilidad de conocerlo y de trabajar con él. Su legado, tan rico y constructivo para miles de personas, es invaluable.