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De actualidad
Para todos los que amamos la ciudad de México, la novela Pacotillas contiene un retrato fiel de sus ambientes del siglo pasado.
Releo a Novo, La vida en México en el periodo de Manuel Ávila Camacho, 1965. Copio los siguiente párrafos. Escribo, entre paréntesis, notas mías respecto de lo narrado en la lectura.
Anoche acabé de leer este Pacotillas (1900, novela de crítica social) que lleva en casa, afectuosamente dedicado a mis padres por un doctor Parra (Porfirio, muerto en 1912), quien era el médico de la familia, tantos años como yo por el mundo.
Para quienes amamos a la ciudad de México, contiene un retrato fiel de sus ambientes del siglo pasado. La cantina de Moesser, que debe haber quedado por el actual Madero, se anima hasta parecerse como dos gotas de agua a, por ejemplo, Ambassadeurs (restaurante en Reforma, cerrado por el temblor de 1968).
La puebla idéntica fauna de políticos y de ricos nuevos que van urdiendo sus fortunas en negocios con el gobierno, concertados con secretarios particulares que venden audiencias y firmas, encaminados hacia una publicidad favorable por las copas y las propinas deparadas a los boletinistas que laboran en los periódicos subvencionados por los ministros.
La ciudad era un poco más grande que la pequeña de un Payno que acabó su novelota en 1891 (Los bandidos de Río Frío). Es difícil seguir los pasos de personajes que no salían mucho de nuestro primer cuadro; descansaban en el zócalo; solían aventurarse por una Alameda tenebrosa y propicia a los asaltos y a los despojos nocturnos; que habitaban vecindades populosas y sucias.
Llama la atención la dramática miseria en que vivía entonces casi toda la gente; el contraste entre una riqueza que ahora nos parece bien moderada y la absoluta pobreza. Ahora nadie padece el hambre y las privaciones de esa época.
Quedaría por averiguar si ha sido la Revolución la que redimió al pueblo de tal miseria o si lo que ha ocurrido es simplemente el fruto, coincidente cronológicamente con ella, de los progresos de la técnica y de la máquina, que de todas maneras, aun con don Porfirio a la cabeza del gobierno, habrían acabado por modificar favorablemente las condiciones de la vida entre nosotros.
Si el primer supuesto es el válido y es la Revolución la benéfica autora de la cancelación proporcional o relativa de la miseria, ¡qué ganas de que completara su obra con la cancelación definitiva de los procedimientos venales que la lectura de Pacotillas identifica con la observación diaria de un México 45 años más moderno! .
paveleyra@eleconomista.com.mx