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El tiempo es un ingrediente esencial de las inversiones
Joan Lanzagorta | Patrimonio
Uno de los pilares fundamentales de las finanzas personales es sin duda la inversión. Es necesaria para formar patrimonio a largo plazo. Si no invertimos nuestro dinero de manera inteligente, perderá poder adquisitivo a causa de la inflación.
Crear patrimonio implica, por ello, hacer que nuestro dinero crezca varios puntos porcentuales arriba de la inflación, durante muchos años. Mientras más, mejor.
La razón es el interés compuesto, que a mí me gusta llamar rendimiento compuesto, porque no es fijo en el tiempo. Los mercados financieros, como sabemos, son volátiles: tienen momentos de euforia y otros de depresión. Su movimiento es reflejo de la oferta y la demanda, de los sentimientos que imperan en el momento, de las expectativas y de qué tanto se cumplen. Porque una empresa puede presentar resultados espectaculares y aun así ver el precio de sus acciones en picada, porque no alcanzaron las expectativas que se tenían.
En el largo plazo, sin embargo, los mercados financieros, en general, tienden a crecer porque son un reflejo de la economía. Aunque a diferentes velocidades y no siempre en términos reales (es decir, por encima de la inflación).
Pues bien, el rendimiento compuesto tiene un crecimiento exponencial, no lineal, que es como la mayoría de la gente está acostumbrada a pensar. La razón es que los rendimientos se suman a la inversión original, entonces su crecimiento se va acelerando.
Al principio parece muy poquito y esa sensación dura varios años. Por eso hay personas que se desesperan. Por ejemplo: si inviertes 5,000 pesos mensuales y obtienes un rendimiento REAL (arriba de la inflación) promedio del 6%, en cinco años habrás puesto 300,000 pesos y tendrás acumulado 347,429 pesos. A primera vista no parece una gran ganancia.
Pero si sigues haciendo esto mismo con constancia y disciplina, en 40 años habrás invertido en total 2,400,000 y habrás acumulado 9,538,389 pesos. Es decir: tu dinero se habrá multiplicado casi por 4. Tu ganancia total fue de 7,138,389 pesos.
Recuerda que estamos hablando de una tasa real, es decir, adicional a la inflación. Eso significa que ese dinero tendría el mismo poder adquisitivo que tiene hoy.
¿Se puede obtener un rendimiento del 6% anual REAL promedio durante mucho tiempo? La historia dice que con un buen portafolio, relativamente agresivo, hay una probabilidad muy alta. Aunque nada está garantizado en el futuro.
Por eso es tan importante empezar a invertir lo antes posible. Idealmente, desde el momento en que empiezas a ganar dinero: el inicio de la vida laboral. Si no lo hiciste entonces, si aún no has empezado, el mejor momento es hoy. No puedes cambiar el pasado, pero sí el presente que cimentará tu futuro.
Claro: mucha gente ya está invirtiendo aunque no lo sabe, porque recibe aportaciones patronales en su Afore y ese dinero está creciendo, invertido en un portafolio bien regulado, con riesgo controlado, diseñado para el retiro.
En mi experiencia, y esto no está basado en ninguna estadística, el rendimiento esperado a largo plazo que yo calculo para el dinero de mi Afore es entre el 3 y el 4% anual real, ya neto de comisión. A mí me gusta ser muy prudente en mis estimaciones, así que uso el rango inferior. Soy conservador al planear, agresivo al ejecutar. Así que si tienes Afore, involúcrate en el manejo de tu dinero: revisa tu estado de cuenta y la evolución de tu patrimonio. No te asustes cuando haya minusvalías porque son simplemente reflejo de la volatilidad inherente a los mercados. Hasta ahora, siempre se han recuperado, porque esa también es la naturaleza de una inversión a largo plazo.
Hay personas que deciden no complicarse la vida e invierten en su Afore: eso es perfectamente razonable. Es más importante el tiempo, la constancia y la disciplina que el rendimiento.
El tiempo, además, es importante por otras razones. Por ejemplo: nos da experiencia y conocimiento que nos ayudan de distintas maneras. Una de ellas es la familiaridad con los distintos instrumentos de inversión. Pero lo más importante es que esa experiencia que solo el tiempo nos da va afinando poco a poco nuestra tolerancia al riesgo. No reacciona igual una persona que se enfrenta a una caída fuerte poco tiempo después de iniciar su camino como inversionista que otra que lleva décadas en el mercado y asume esas caídas como algo natural.
Como he contado en otras ocasiones, hoy en día mi portafolio central está conformado por un solo instrumento: un ETF global, amplio y de muy bajo costo. Antes diversificaba mucho más, pero la experiencia, que me ha dado el tiempo, me ha aconsejado hacerlo muy simple. No necesito más.