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Finanzas Personales

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Para administrar el patrimonio familiar entre generaciones

OpiniónEl Economista

En la gestión patrimonial, existe la creencia de un inevitable choque generacional entre la “Generación Silenciosa-Baby Boomers” y los “Millennials-Generación Z”. Mientras los primeros se enfocan en métodos probados, los segundos exigen diversificación global y rutas más rápidas usando herramientas digitales. Sin embargo, esta visión estereotipada es incorrecta; la verdad es que ambos están aprendiendo a gestionar el mismo patrimonio con distintos enfoques.

El patrimonio familiar se encuentra en una encrucijada. Por un lado, los Boomers aportan la experiencia invaluable, la templanza y una visión a largo plazo que construye estructuras sólidas y decisiones bien cimentadas. Por otro lado, las nuevas generaciones inyectan energía vital, buscando diversificación, innovación en la empresa familiar y aplicando prácticas multinacionales. Utilizan la tecnología para adaptarse rápidamente a las condiciones globales cambiantes.

La gestión exitosa no reside en decidir quién tiene la razón, sino en cómo ambas generaciones trabajan de forma conjunta. Si la generación más longeva ignora la modernización, el patrimonio corre el riesgo de volverse obsoleto o rígido. Si la generación moderna ignora la experiencia, podría fracasar por falta de cimientos en la primera crisis.

Es fundamental romper el silencio en la mesa familiar y transitar esas conversaciones incómodas, buscando un intercambio de ideas genuino. La planeación patrimonial es un ejercicio de comunicación donde se transfieren valores y legado, más que un simple trámite legal de testamentos y cuentas.

Ignorar esta sinergia es un riesgo financiero crítico. En un mercado que no perdona, la falta de adaptación y la resistencia a innovar pueden causar que una empresa familiar pierda su ventaja competitiva. La tradición da el origen, pero la innovación asegura la permanencia. Sin ese intercambio, el patrimonio puede volverse estático e incapaz de responder a las exigencias de un mundo multinacional y digitalizado.

Por ello, la planeación patrimonial requiere estructuras sólidas. Instrumentos como los fideicomisos y los protocolos familiares actúan como las reglas del juego que permiten que los jóvenes y los mayores coexistan sin colisionar, protegiendo el capital de factores externos y decisiones apresuradas.

Contar con el acompañamiento de expertos es crucial. Un asesor especializado aporta la técnica fiscal, financiera y legal, actuando como un faro que ayuda a la familia a visualizar los peligros con anticipación. Esto asegura que el tránsito hacia la siguiente generación sea ordenado, eficiente y, sobre todo, seguro.

Una decisión tomada hoy en conjunto, escuchando todas las voces y bajo una estructura profesional, es el mejor legado. Es la única forma de evitar que la herencia se convierta en una carga o en un conflicto. Al final del día, el destino es la tranquilidad y el bienestar de los que más se ama.

*Wealth Planner Banca Privada, BBVA Banca Patrimonial y Privada

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