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Sólo 11.5% de las empresas en México desarrolla tecnología propia
Las empresas que crean su propia tecnología representan una minoría, pero su impacto en ingresos y competitividad es 40 veces mayor.
El acceso a capital o inversión es uno de los principales retos para este tipo de empresas.
En México, la innovación empresarial es una apuesta de pocos, sólo el 11.5% de las empresas desarrolla tecnología propia; sin embargo, aquellos que desarrollan sus propios procesos o sistemas tienen 40 veces más ingresos que el resto de los negocios.
De acuerdo con el “Estudio de Tecnología Propietaria de las Empresas en México”, elaborado por la Asociación de Emprendedores de México (Asem) y el Tecnológico de Monterrey, este tipo de compañías nace por oportunidad y no por necesidad, de hecho, 29% de ellas surgió a partir de la posibilidad de desarrollar o mejorar un producto o servicio.
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Juan Carlos Cante, presidente del Consejo Directivo de la Asem destacó que “la innovación tecnológica y la propiedad intelectual son factores de competitividad. Desarrollar soluciones propias permite acceder a mercados de alto valor”.
No obstante, esta apuesta implica tiempos más largos, pues las empresas con tecnología propia tardan dos años y siete meses en ser rentables, lo que representa el doble de tiempo comparado con las empresas de base científica que es de un año y cuatro meses.
Este tiempo adición puede deberse a procesos como las validaciones técnicas, pruebas de producto y construcción de propiedad intelectual que requieren.
El desarrollo tecnológico, si bien puede parecer un costo, a largo plazo termina siendo muy rentable para las organizaciones. Quizá cueste un poco más al inicio, pero eventualmente lo van a recuperar y lo van a recuperar con creces”, puntualizó Carlos Dotor, del Instituto del Emprendimiento del Tec de Monterrey.
Innovar cuesta: capital, talento y tiempo
Sostener estos procesos en el tiempo exige recursos constantes, de hecho, el 54% de las empresas señala que el acceso a capital o inversión es su principal obstáculo.
Además del financiamiento, las empresas enfrentan otros retos estructurales, como la escasez de talento especializado, así lo dice el 27.6% de los negocios y los retrasos en los tiempos de desarrollo para el 24% de las empresas.
En conjunto, estos factores reflejan que innovar implica operar con horizontes más largos, inversiones constantes y altos niveles de incertidumbre técnica y comercial.
Tipo de innovación
Otro de los hallazgos clave es que la tecnología propietaria en México es predominantemente intangible. Alrededor de 62% se concentra en software, algoritmos, metodologías y know-how técnico, lo que muestra una transición hacia modelos de negocio basados en conocimiento más que en activos físicos.
En este contexto, el uso de patentes aún es limitado, solo 38% de quienes cuentan con tecnología propietaria tiene una patente registrada o en trámite, en México o en el extranjero.
A pesar de ello, algunas empresas construyen modelos de negocio basados en propiedad intelectual. El estudio señala que 40.6% comercializa licencias de su tecnología, lo que les permite generar ingresos sin depender exclusivamente de expansión operativa o manufactura.
De hecho, México ocupa la posición 11 entre 162 países, por volumen de patentes concedidas, y el puesto 2 a nivel Latinoamérica sólo detrás de Brasil.
Brecha de género en la innovación
El desarrollo tecnológico en México también enfrenta a una marcada desigualdad de género. Apenas el 22.8% de las empresas con tecnología propia tiene al menos una mujer en su equipo fundador, muy por debajo del 68% registrado a nivel nacional.
La brecha se amplía en los puestos de liderazgo, debido a que sólo el 19% de estas empresas cuenta con una mujer en la dirección, frente al 35% del promedio nacional, lo que evidencia un “techo de cristal” más pronunciado en sectores de alta especialización.
Esta desigualdad no sólo limita la participación, también impacta el potencial innovador. Reducir estas brechas podría fortalecer tanto la diversidad en la toma de decisiones como la competitividad del ecosistema.
El reto, coinciden los especialistas, es generar condiciones que permitan a más empresas desarrollar capacidades internas de innovación, desde esquemas de financiamiento adecuados hasta el impulso al talento hasta una mejor articulación con el ecosistema.