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León toma ventaja en casa y el campeón, obligado a reaccionar

América no pudo revertir la desventaja que tuvo desde el minuto 10. Los dirigidos por Gustavo Matosas aprovecharon su momento y dieron un paso hacia el campeonato.

Moisés Muñoz se levantó del césped como si hubiera sido impulsado por un resorte, molesto, con la mirada clavada en Juan Carlos Medina, mediocampista que instantes antes había fallado al no atinar a despejar un balón que Carlos Peña prendió con la diestra, para abrir el marcador en el que al final, luego de mucho sufrimiento, León logró llevarse ventaja de 2-0, para el compromiso de vuelta.

El pestañeo llegó de forma temprana. Corría el minuto 10 cuando El Negro Medina quedó petrificado a unos metros del área americanista. Cuando todo el estadio pensó que el volante visitante despejaría la pelota, ésta terminó por rebotar en la pierna del medio escudo azulcrema, que segundos después tuvo que resignarse a ver cómo su guardameta le lanzaba reclamo tras reclamo y todo el estadio estallaba tras ser testigo del zapatazo de Gullit.

Luego del tanto tempranero, América se repuso de inmediato y cuando se esperaba que León se hiciera dueño de las acciones fue Águilas quien se hizo del dominio del balón, acorralando a los esmeraldas en su propio campo, situación que generó la angustia y nerviosismo de Gustavo Matosas, técnico local que no encontraba la fórmula para contrarrestar el futbol de los dirigidos por Miguel Herrera.

Durante la primera parte, fueron Paul Aguilar y Juan Carlos Valenzuela los que estuvieron a nada de igualar el partido, al rematar a las manos del portero en cobros de tiro de esquina. Mientras que al primero fue el arquero el que le arrebató el tanto; al segundo, fue William Hernández, en la línea de meta, quien le frustró el festejo.

Para el complemento, las cosas no cambiaron y en el estadio se presagiaba que en cualquier momento podrían alcanzar a la Fiera en el tanteador, pero, para su fortuna, gracias a la falta de contundencia americanista y a la seguridad del portero William Yarbrough, los de Matosas mantuvieron el cero en su meta.

La primera acción de peligro del complemento la protagonizó Osvaldo Martínez, con un disparo potente que Yarbrough atajó de manera vistosa. Pero las jugadas más claras que no pudieron reflejarse en el marcador se generaron de los botines de Rubens Sambueza.

El volante llegó en dos ocasiones a línea de fondo y mandó diagonal de la muerte a Luis Gabriel Rey, atacante que en la primera oportunidad remató desviado, y al que en la segunda, cuando el guardameta había escupido el esférico, le faltó decisión para poner el empate parcial.

La falta de contundencia le cobró factura a Águilas, que en la recta final del compromiso de ida volvió a equivocarse en zona de seguridad, recibió el segundo tanto de la serie y complicó mucho más sus posibilidades de hacerse del bicampeonato. En esta ocasión fue Francisco el Maza Rodríguez quién se vistió de villano.

El espigado zaguero, en su intento de robar un balón que conducía Matías Britos, terminó por habilitar con un servicio filtrado a Mauro Boselli, delantero que con poco o nada de ángulo y con Moisés Muñoz encima mandó un disparo bombeado, cruzado, que se incrustó en las redes, muy cerca del segundo palo, en un golazo que alimentó más que nunca las ilusiones de conseguir la copa a toda la afición esmeralda.

Al final, tras el silbatazo del juez central, vinieron los festejos desbordados en la tribuna y mesurados en la cancha, lugar en que los 11 elementos de León sabían que el domingo en el Azteca no deberán sentirse ganadores, porque con toda la afición impulsando al América, un volumen de juego como el de anoche y encontrando la contundencia de sus atacantes, los dirigidos por El Piojo Herrera podrían tener oportunidades de arrebatarles la copa.

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