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La IA ya domina el trabajo; ahora busca regularse en el Congreso
El uso de inteligencia artificial en el trabajo se aceleró en México y ya forma parte de las actividades de la mayoría de los empleados. Mientras las empresas avanzan en su adopción, el Congreso impulsa reformas para regular su impacto en el empleo, la privacidad y los derechos laborales.
Mientras las empresas avanzan en su adopción, el Congreso impulsa reformas para regular su impacto en el empleo, la privacidad y los derechos laborales.
En dos años, el uso de la inteligencia artificial (IA) en el trabajo pasó de 26 a 65% de los empleados en México, de acuerdo con el estudio Tendencias de talento 2026 de Michael Page. Es decir, se ha posicionado como una herramienta importante para los trabajadores a medida que se han entendido sus alcances.
Las personas ya le perdieron el miedo a la IA y sus efectos en el empleo, sólo un 14% de las personas en el país siente preocupación por su estabilidad en el trabajo a largo plazo. “La confianza crece cuando los profesionales entienden cómo la IA va a impactar su rol: qué cambia, qué se mantiene y qué sigue siendo responsabilidad humana”, se destaca en el estudio.
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Los temores en torno a estos sistemas se han disipado conforme los trabajadores han visto su aplicación en la práctica y la conciencia de los líderes empresariales sobre los beneficios para la capacidad humana. El informe Lo humano premium: Liderazgo más allá el algoritmo de Adecco Group evidencia que para los directivos las principales ventajas de la transformación digital son:
- Mejora en la toma de decisiones
- Eficiencia operativa
- Mayor innovación
- Desarrollo profesional
Este contexto ha generado el terreno propicio para acelerar la adopción de inteligencia artificial en las empresas. De hecho, un 92% de las personas considera que la IA puede mejorar la eficiencia en el trabajo, según el estudio La experiencia laboral 2026 en México de WeWork y Michael Page. Pero también se advierte de algunos riesgos, tales como la pérdida de pensamiento crítico, sesgos en la información, falta de confianza en los datos, desplazamiento laboral y pérdida de toque humano.
Las preocupaciones pueden estar bien fundadas. Hoy son pocas las empresas que tiene políticas de uso de IA y que cuentan con una estrategia sólida para su implementación o, dicho de otra manera, tienen claridad en para qué se adoptará la tecnología y han definido las reglas y los límites en su aplicación.
Esta falta de regulación es la que ha dejado algunas preguntas en el aire: ¿Debe existir supervisión humana o no de las decisiones tomadas con IA? ¿Cómo se protegen los datos de los trabajadores? ¿Hay derecho a solicitar una revisión humana de elecciones realizadas con inteligencia artificial? ¿Qué pasa si un puesto de trabajo es sustituido con la tecnología, hay obligación de reentrenar a la persona? Sólo por citar algunos vacíos.
Y si la regulación interna avanza a paso lento, el marco legal demora aún más en ajustarse. En el caso de México, la única norma sobre IA enfocada en el mundo laboral es la reciente reforma a la Ley Federal del Trabajo (LFT) para la protección de artistas frente a la clonación de voces e imágenes, un cambio que llegó luego de un movimiento importante de la comunidad artística en el país.
Pero la discusión podría abrirse pronto para regular el resto de los efectos de la inteligencia artificial en el empleo. En los últimos dos meses se presentaron tres propuestas para incorporar en la LFT reglas para la implementación de la IA.
Morena, PVEM y PRI son las fuerzas políticas que están impulsando ajustes en la Ley Federal del Trabajo. Esto es parte de lo que plantean:
- Prohibir que la inteligencia artificial sustituya completamente el trabajo humano; su uso deberá ser complementario y bajo supervisión de personas.
- Establecer una indemnización especial de cinco meses de salario para trabajadores despedidos por sustitución de sus funciones mediante inteligencia artificial.
- Obligar a los empleadores a informar cuando utilicen sistemas de inteligencia artificial en los centros de trabajo.
- Garantizar transparencia sobre el funcionamiento de los algoritmos cuando éstos influyan en decisiones laborales.
- Prohibir que las decisiones automatizadas sean el único criterio para contratar, promover, sancionar o despedir a una persona trabajadora.
- Reconocer el derecho de las personas trabajadoras a solicitar una revisión o intervención humana cuando una decisión haya sido tomada por un sistema de inteligencia artificial.
- Regular el uso de la inteligencia artificial en procesos de reclutamiento, selección, evaluación del desempeño, ascensos, permanencia y terminación de la relación laboral.
- Proteger los datos personales y la privacidad de las personas trabajadoras frente al uso de sistemas de inteligencia artificial.
- Establecer reglas para evitar sesgos, discriminación o afectaciones a los derechos laborales derivadas del uso de algoritmos o sistemas de IA.
Parece que los legisladores han comenzado a poner en la agenda de prioridades la regulación de la IA en el trabajo. ¿Será la próxima gran discusión laboral en el Congreso de la Unión?