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Examen oral y exposiciones, formas de evaluar habilidades humanas para usar la IA
La evaluación educativa regresa a formas tradicionales con el objetivo de saber si los alumnos cuentan con las habilidades humanas que demandará el mercado laboral con presencia de la Inteligencia Artificial, advierten especialistas.
La preparación de estudiantes para un entorno laboral con uso de la IA incluye evaluaciones que midan las habilidades humanas como la comunicación y el pensamiento crítico.
En tiempos en que la inteligencia artificial (IA) es cada día una herramienta de la vida laboral, en las aulas hay un retorno a maneras tradicionales de evaluar la formación de los futuros trabajadores que colaborarán con esta tecnología.
Especialistas en educación y Recursos Humanos coinciden en que la evaluación educativa regresa a formas tradicionales con el objetivo de saber si los alumnos cuentan con las habilidades humanas que demandará el mercado laboral.
Si la formación de estudiantes se enfoca en formar habilidades como pensamiento crítico, comunicación, trabajo colaborativo, adaptabilidad al cambio y aspectos socioemocionales y no sólo en acumulación de conocimientos, la evaluación se encamina a reafirmar las formas tradicionales, no sólo en capacitar para usar una IA.
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“El tema de evaluación nos ocupa todos los días porque si estamos evaluando a los jóvenes en conocimientos, no los estamos preparando para lo que viene”, advierte Abismael Reséndiz, director nacional de Preparatoria Tec Milenio.
Y lo que viene para estos estudiantes es un mundo laboral donde la IA desplace trabajos rutinarios, modifique otros y cree nuevos roles. Además, en pensar en la IA como un copiloto en el trabajo, no como la herramienta que proporcione los resultados finales.
Hacia 2030, el Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés) estima que 162 millones de empleos cambien y se generen 170 millones más en el mundo por la incorporación de la IA, según su informe El futuro del trabajo 2025.
La evaluación basada en analizar casos reales que enfrentan hoy las empresas y proponer soluciones es una de las sugerencias para incorporar en las aulas, de acuerdo con Román Rodríguez, CHRO de Henco.
“Empezar a enseñar que en una organización te enfrentas a cambios prácticamente todos los días (...) esa debería ser la clave, enseñar a los alumnos con casos reales que en la organización estaríamos felices de compartir y llevarlos a que los estudiantes los analicen, para que entienda que el mundo laboral va a ser así”, explicó Román Rodríguez.
Las evaluaciones, más que medir si los alumnos conocen cómo utilizar una IA, irán dirigidas hacia conocer si saben cómo pensar con ellas. La inteligencia artificial da respuestas inmediatas que no necesariamente son confiables, veraces o precisas por lo que la pregunta es cómo ayudarlos a distinguir entre lo útil y relevante de lo que no lo es, expone Yasminda Peña, directora académica de Prepa Tecmilenio.
“Estamos regresando a evaluaciones en donde se compruebe habilidades humanas, como la de comunicación”, destaca Abismael Reséndiz.
El proceso formativo desde la visión de los especialistas sí incluye la IA como una herramienta para, por ejemplo, sintetizar información sobre un tema asignado. El material debe ser contrastado, verificado y analizado por los alumnos. Una forma de evaluación para este tipo de ejercicio es realizar una exposición con el objetivo de revisar la capacidad de argumentación, de debatir ideas contrarias, construir nuevos significados a partir de la información obtenida.
“El alumno podrá usar la IA para recabar y preparar conocimientos, pero con esa evaluación el docente ve cómo el estudiante demuestra que sabe usar ese conocimiento porque en el futuro eso es lo que van a buscar las empresas, el cómo utilizar el conocimiento”, describe Reséndiz.
Otra sugerencia es traer de vuelta los exámenes orales a los alumnos en los que además del conocimiento se evalúa la capacidad de comunicar en un entorno de cierta presión. Las exposición ante un grupo también es parte de las evaluaciones para observar si cuentan con habilidades humanas y no sólo interacción a través de una pantalla.
“La evaluación también tiene que cambiar”, asegura el docente.
Un ejemplo de evaluación consiste en asignar un problema o tema a resolver con apoyo de la herramienta de inteligencia artificial que el estudiante considere. Después, compartirlo con personas ajenas al contexto del aula, como familiares o amigos, con el objetivo de formar un punto de vista propio.
“Así motivas a que el estudiante tenga un punto de vista y dé su interpretación después de interactuar con un tío, con papá, con un profesor, con un colaborador, con un alumno, un amigo y después dar interpretación. Es la forma correcta de complementar, porque en una organización le solicitarán interpretar los datos que la inteligencia artificial aporte”, expuso.