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El "espejismo" de la sobreproducción legislativa en la agenda laboral de 2025
Durante el periodo 2024-2025, el índice de éxito en materia laboral alcanzó el 71.42%, con sólo cinco de siete reformas avaladas por el Congreso.
La agenda legislativa cuenta con diversos proyectos.
Los datos laborales del Congreso de la Unión muestran que el principal problema del proceso legislativo no es la falta de iniciativas, sino su incapacidad para transformarse en dictámenes. “Mientras la agenda laboral se amplía con decenas de propuestas presentadas en ambas cámaras, sólo una fracción mínima logra avanzar a una fase sustantiva de análisis y resolución. Esta brecha entre volumen y resultados se ha convertido en el rasgo dominante del actual ciclo legislativo”.
Así lo dio a conocer Jorge Sales Boyoli, socio director de la firma Sales Boyoli, en el análisis “Legislar en hegemonía: el espejismo de la hiperproducción normativa en el primer año del nuevo régimen”, en el que encontraron que 96.9% de las iniciativas laborales presentadas por legisladores permanece sin dictamen ni votación. La cifra contrasta con la percepción de una intensa actividad parlamentaria y confirma que la acumulación de proyectos ha sustituido al debate técnico y a la construcción normativa efectiva.
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Este rezago legislativo convive con una eficiencia inédita del Ejecutivo federal. Durante el periodo 2024-2025, las iniciativas presidenciales registraron una tasa de aprobación del 92.19%, la más alta de los últimos cuatro sexenios. En materia laboral, el índice de éxito alcanzó el 71.42%, con cinco de siete reformas avaladas por el Congreso.
Las dos propuestas pendientes, la reducción de la jornada laboral a 40 horas en la Ley Federal del Trabajo y su armonización constitucional, se mantienen en reserva, con una alta posibilidad de aprobación, dado el escenario político ampliamente favorable para su aprobación en el siguiente periodo ordinario que iniciará en febrero.
El contraste revela un desplazamiento del centro real del proceso legislativo. En el Senado se han presentado 97 iniciativas laborales y en la Cámara de Diputados 142, sin que este volumen se refleje en dictámenes aprobados. Morena concentra el mayor número de propuestas, con el 47.4% en la Cámara alta y el 35.2% en la Cámara baja, aunque la mayoría de estas iniciativas no supera la etapa inicial del trámite parlamentario.
Sales Boyoli destacó que esta sobreproducción legislativa se enfoca principalmente en derechos sociales de alto impacto simbólico: licencias de maternidad y paternidad, salud mental en el trabajo, derecho a la desconexión digital, igualdad salarial y combate a la violencia de género.
“Si bien se trata de temas con amplio respaldo social, el problema radica en la ausencia de evaluaciones de impacto presupuestal, viabilidad operativa y fortalecimiento institucional que permitan su aplicación real”, indicó a El Economista.
“Si bien se trata de temas con amplio respaldo social, el problema radica en la ausencia de evaluaciones de impacto presupuestal, viabilidad operativa y fortalecimiento institucional que permitan su aplicación real”, indicó a El Economista.
El riesgo de este modelo, dijo, es que el derecho laboral deje de ser un instrumento de equilibrio entre capital y trabajo para convertirse en un mecanismo de legitimación política. “La rapidez normativa, sin capacidad de inspección, justicia laboral y cumplimiento efectivo, puede generar una inflación regulatoria que incremente la litigiosidad y eleve los costos de cumplimiento, particularmente para las pequeñas y medianas empresas”.
Destacó que en el mediano plazo, la acumulación de normas desarticuladas puede producir efectos contrarios a los buscados. Lejos de mejorar las condiciones laborales, la saturación normativa puede incentivar la informalidad y erosionar la confianza en el sistema de justicia laboral. El espejismo de la productividad legislativa, concluye el análisis, corre el riesgo de ocultar un deterioro en la calidad y efectividad del derecho del trabajo en México.