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Cómo diseñar a favor de las causas sociales
Carlos Mendoza, activista de Amnistía Internacional, habla sobre la importancia de diseñar estrategias eficaces para la lucha por la defensa de los derechos humanos.
Xalapa, Ver. El hondureño Carlos Mendoza es director de Contenidos de Producción Audiovisual del Secretariado Internacional para las Américas de Amnistía Internacional, con oficinas en México, Perú y Estados Unidos. Hizo presencia en Xalapa para impartir la conferencia magistral “La incandescencia de Peter Benenson”, en el marco del Congreso Internacional de Diseño 2018, con sede en la ciudad veracruzana, y en la cual dio santo y seña de la vocación de Amnistía y su fundador, así como sobre los mecanismos de transmisión y acción de las campañas sociales globales en las que se involucra esta organización internacional.
En entrevista con El Economista, el activista visual reafirmó la relevancia del diseño y todas sus variantes como una herramienta de poder en favor de las causas sociales.
Dijo que “el diseño es una herramienta poderosísima para comunicar ideas, porque muchas veces, a través de las imágenes más allá de las palabras, logramos generar empatía en las personas. El diseño y el arte permiten comunicar ideas a personas que, por ejemplo, no saben leer. La capacidad que tiene el arte nos permite llegar hasta ese nivel, más allá de las palabras: convencer, generar empatía, comunicar ideas y conceptos, de trasladar a las personas a situaciones específicas”.
Refirió que el campo de acción para la comunicación de ideas claras y empáticas de la organización es tan extenso como las herramientas tecnológicas y la creatividad lo permitan. Él y su equipo son capaces de generar contenidos a través de videos documentales, podcasts, emisiones radiofónicas, transmisiones en vivo en Facebook, cómics, animaciones y demás opciones, para denunciar casos tan diversos como, ejemplificó, las detenciones arbitrarias en México, las faltas a los derechos humanos en Venezuela o las historias sobre la deplorable calidad de vida en el centro de detención en Guantánamo, Cuba.
Del lado de la justicia
Mendoza aseguró que el compromiso de la organización con la objetividad de la información que difunde es absoluta, que su labor de documentación es tan meticulosa como la del quehacer periodístico. “No hacemos campañas sobre cosas que no hemos documentado. Hay que estar en terreno, ir hacia las comunidades afectadas, reunirse con las personas defensoras de las tierras o del medio ambiente, muchas de ellas en zonas rurales; entrevistarnos con líderes de los pueblos indígenas de las Américas para conocer cómo sus derechos están siendo violados, muchísimas veces por el propio Estado. No se trata solamente de informarnos por vías externas”.
Si bien Amnistía Internacional procura mantener una postura neutral, precisó que siempre estará del lado de la justicia. “Cuando se están violando los derechos humanos de las personas, nuestra postura siempre va a estar de su lado, porque es a quienes tratamos de defender. Pienso que eso define mejor de qué tipo de neutralidad hablamos, porque la neutralidad a veces implica navegar en ambas aguas, pero si un gobierno como el de Daniel Ortega (presidente de Nicaragua) está asesinando a las personas, nosotros levantamos una investigación y una campaña para denunciar estas violaciones”, agregó.
Como testigo de primera línea de la vida sociopolítica de América Latina, el activista constató que se trata quizás de la región más convulsa, donde, dijo, ocurren violaciones de los derechos humanos casi a diario. “Es la región más peligrosa para quienes defienden los derechos humanos, el territorio, la tierra y el medio ambiente, con casos como el asesinato de un líder rarámuri hace unos días (el de Julián Carrillo Martínez) o el de Berta Cáceres, la defensora de derechos humanos en Honduras, que, a pesar de haber ganado el Goldman Prize (que reconoce anualmente la labor de los activistas en todo el mundo) y de tener notoriedad internacional, fue asesinada”, lamentó.
La caravana de migrantes
Con la crisis de migración de ciudadanos centroamericanos que cruzan a pie por el territorio mexicano, muchos de ellos con los Estados Unidos como destino definitivo, y las posturas tan polarizadas que han tomado tanto la población mexicana como la estadounidense, así como los casos de violencia derivados de este fenómeno, Mendoza detalló que la labor de documentación ha sido siempre pensada en positivo.
“Nos hemos enfocado en contar las otras historias. Hemos sido testigos de la compasión de las personas. Por ejemplo, en Huixtla, Chiapas, vimos a gente que, a pesar de sus escasos recursos, reunía comida, ropa, agua para dar a estas personas. Son comunidades más cercanas a este tipo de realidad y por eso se identifican más. Ésas son las historias que tenemos que contar”, expuso.
Sin embargo, fue específico al mencionar que la función primordial de Amnistía Internacional no es la de generar conciencia o de cambiar las distintas posturas de opinión, que, aunque van de la mano, no son el objetivo fundamental y sí lo es la denuncia de las violaciones masivas de los derechos humanos, hacer que la gente tome acción y demande cambios de parte de los gobiernos y los tomadores de decisiones.
Si bien el organismo tiene peso a nivel global, el representante aclaró que sus limitaciones son visibles de acuerdo con el presupuesto, que para la correcta difusión de las campañas en las que trabajan él y sus símiles alrededor del mundo es necesario tender redes, confiar en que la información se comparta de uno en uno, primero, a través de los alrededor de 7 millones de miembros y, después, y más importante, por iniciativa de la población.
“Nos corresponde recordar que al final del día todos somos seres humanos y como tales debemos tener compasión por el otro, porque hoy se trata de ellos, pero no sabemos cuándo nos tocará necesitar de su ayuda”, concluyó.