Samsung y Apple continúan enfrascados en una lucha sin cuartel en los tribunales. Un enfrentamiento que va por asaltos y donde, por ahora, no parece haber un claro vencedor. Así, si el 24 de agosto la compañía de la manzana lograba una victoria, después de que la justicia estadounidense dictaminara que Samsung había violado seis de sus patentes en tecnología y diseño y condenó a la surcoreana a pagar una multa de 1,000 millones de dólares (767 millones de euros), ahora es Samsung quien se toma la revancha.

Por un lado, la compañía asiática ha visto como la juez estadounidense, Lucy Koh, que preside el litigio entre ambas compañías en California, le ha levantado la prohibición de vender en EE UU su tableta Galaxy 10.1 después de que otro juzgado reconociera que este producto de Samsung no viola la patente por la que Apple le denunció.

Por otro lado, la surcoreana ha cumplido su amenaza y ha presentado una solicitud en un juzgado de California para incluir el iPhone 5, lanzado el pasado septiembre, en la demanda por violación de patentes que impuso contra Apple en EE UU. Samsung explicó a través de una nota que siempre ha preferido "competir en el mercado y no en los tribunales", pero Apple, subraya, "sigue tomando agresivas medidas legales que limitan la competencia del mercado". "No tenemos más opción que la de tomar las medidas necesarias para proteger nuestras innovaciones y derechos de propiedad intelectual", insistió en el comunicado.

El iPhone 5, al que Samsung acusa de violar patentes relacionadas sobre todo con el estándar 3G), se añade a una lista de productos demandados que incluye a los anteriores iPhone, al iPad y al iPod Touch. La última versión del teléfono inteligente de Apple infringe dos patentes de normas y seis patentes de utilidad.

La portavoz de Apple, Krintin Huguet, no ha querido hacer declaraciones tras estas últimas noticias, y todo apunta que las batallas judiciales que ambas compañías mantienen abiertas en cuatro continentes van a continuar. Los dos mayores fabricantes de smartphones del mundo quieren mantener a toda costa su posición dominante en un mercado que mueve 219,000 millones de dólares.

MFH