En estos momentos se elabora un diagnóstico de las capacidades que tiene México para traer talento especializado en materia de Inteligencia Artificial. El resultado de este análisis se traducirá en la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial (EIA), que abarca las acciones específicas que deberá emprender el gobierno para impulsar el desarrollo y uso de la Inteligencia Artificial (IA) en todos los sectores del país. De acuerdo con Yolanda Martínez Mancilla, coordinadora de la Estrategia Digital Nacional, que encabeza este proyecto, al igual que con la Estrategia Nacional de Ciberseguridad, esta iniciativa será puesta a consulta pública en las próximas semanas.

“Las tecnologías emergentes son el ahora, no el futuro. Si queremos tener servicios personalizados, entonces debemos de hacer uso de todo el poder de la analítica de los grandes datos para, por ejemplo, brindar un mejor programa social si he realizado el análisis de los diferentes perfiles que integran una población u otorgar mejores servicios en becas educativas, porque tengo todo el historial académico de los estudiantes”, dijo Yolanda Martínez en entrevista con El Economista.

De acuerdo con la coordinadora de la EDN, lo relevante de este tipo de iniciativas es que demuestran que hay la suficiente integración y mecanismos de coordinación entre el gobierno. 

Ya hay algunos proyectos que incluyen el uso de Inteligencia Artificial dentro de la oferta de servicios y programas sociales que brinda el gobierno federal. Este es el caso de Prospera Digital, un chatbot que permite darle seguimiento a todo el proceso materno infantil gratuito y para el cual se realizó una alianza con la Secretaría de Desarrollo Social, que tuvo como fin contar con grupos piloto de mujeres para evaluar la incidencia que tiene en la salud de estas mujeres y sus bebés el tener un seguimiento puntual de su embarazo.  

“Vivimos en un mundo en el que lo que hay son datos de sobra, datos generados todos los días en los teléfonos o de los usuarios del portal Gob.mx. A lo que aspiramos es a tener servicios predictivos, por ejemplo, que ni siquiera debas inscribirte a la escuela. Si yo sé dónde vives, sé cuántos hijos tienes y tengo todo su historial académico, ¿para qué tienes que ir a una oficina a inscribirte?”, dijo Yolanda Martinez.

No obstante, un uso indiscriminado y no sujeto a controles de la Inteligencia Artificial puede conducir a riesgos como generar mayor inequidad, en el caso de programas sociales automatizados, o menor transparencia, debido a que la toma de decisiones responderá cada vez más a operaciones y cálculos más complejos, que serán difíciles de comprender para la población, de acuerdo con el estudio Destino desconocido: explorando el impacto de la Inteligencia Artificial en el Gobierno,

De acuerdo con este reporte, están previstos dos grandes riesgos en la relación entre la Inteligencia Artificial y las autoridades de un país. El primero es el riesgo de no actuar, lo que supone que los gobiernos se queden detrás de las compañías al ofrecer servicios de valor agregado, lo que según el estudio no sólo podría hacer que las exigencias de los ciudadanos sobrepasen las capacidades del gobierno sino que además la autoridad del gobierno podría ponerse en tela de juicio frente a las compañías privadas.   

El segundo riesgo es el que implica que los gobiernos utilicen de manera equivocada la Inteligencia Artificial. Si bien la IA puede ser usada para hacer más efectiva la toma de decisiones en las esferas gubernamentales, también puede provocar lo que el documento define como inequidad sistemática, ya que puede introducir sesgos en los procesos de tomas de decisiones y hacer cada vez más difícil al ciudadano acceder a los argumentos bajo los cuales se toman estas decisiones.

“A medida que la inteligencia artificial aumenta en complejidad, los procesos por los cuales AI toma decisiones se volverán cada vez más oscuros, reduciendo el poder de los ciudadanos para formular objeciones”, refiere el documento, que ofrece algunas recomendaciones para mitigar estos riesgos, como formalizar una carrera profesional de científico de datos dentro del sector público, proporcionar capacitación adicional en análisis de datos para el personal actual del servicio público, escribir un código de datos de ética y cumplimiento y apostar por la transparencia.

De acuerdo con Yolanda Martínez, una opción para enfrentar este tipo de riesgos con la IA es contar con algoritmos abiertos, que sean compartidos entre los diferentes niveles de gobierno y que sean adaptados a las necesidades locales de la población. “Si un gobierno ya creó un algoritmo para saber cómo focalizar mejor un programa social y este funciona, para qué lo hago, mejor lo reutilizo. También es necesario abrir las librerías de datos y garantizar el reconocimiento a la propiedad intelectual para quienes hayan elaborado estos algoritmos”, dijo.

Esto también podría suponer un ahorro para muchas compañías y organizaciones privadas que no tienen los recursos para implementar desde sus inicios la Inteligencia Artificial en sus procesos. Para Kiyoshi Tsuru, country manager de BSA The Software Alliance, esto puede solucionarse mediante lo que se conoce como la innovación recombinante, que supone integrar diversos elementos tecnológicos que están disponibles de forma abierta para aprovecharlos en tu propio beneficio. 

“Muchos estudios multimedia en México están usando inteligencia artificial combinada con realidad virtual, para realizar animaciones y videojuegos; en el campo de la medicina, se está utilizando esta tecnología sobre todo para el aprendizaje de síntomas de determinadas enfermedades y su diagnóstico”, dijo Kiyoshi Tsuru.

Otro aspecto en el que Kiyoshi Tsuru está en consonancia con la Coordinación de la Estrategia Digital Nacional es el de las profesiones vinculadas a la Inteligencia Artificial. Para Kiyoshi, no habrá una sustitución laboral por parte de la IA sino que esta tecnología ayudará a delegar ciertas tareas mecánicas de muchas profesiones, además de que obligará a las universidades y empresas a crear nuevas carreras y abrir nuevos puestos.    

“Las profesiones de las que estaremos hablando en los próximos 5 o 10 años aun no han sido creadas”, dijo.

El primer diagnóstico rumbo a la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial está siendo desarrollado por la consultoría británica Oxford Insights, con apoyo financiero de la Embajada de Reino Unido y será presentado en las próximas semanas para que sea sometido a consulta pública.

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx