Un juez federal en Washington desestimó el miércoles demandas de la empresa rusa Kaspersky Lab, que desafió ante la justicia la prohibición de colocar su antivirus en las agencias del gobierno de Estados Unidos.

Recordando que las autoridades estadounidenses sospechan que Kaspersky Lab tiene vínculos con los servicios de inteligencia rusos, la magistrada Colleen Kollar-Kotelly encontró infundadas las dos demandas iniciadas por la empresa rusa de seguridad informática.

La primera demanda apunta contra la directiva del 13 de septiembre de 2017 emitida por el Departamento de Seguridad Nacional de EEUU, ordenando a los servicios federales que desinstalar en 90 días todo el software antivirus de Kaspersky de sus computadoras.

La segunda acción fue sobre ley de presupuesto aprobada en el Congreso de EEUU, la cual prohíbe los productos Kaspersky en todos los organismos gubernamentales incluso de manera más amplia.

Esta ley "no impone una 'sanción' a Kaspersky Lab, elimina un riesgo identificado para la seguridad informática de la nación y, actuando de esta manera, tiene el efecto secundario de privar de una pequeña fuente de ingresos a una gran empresa compañía multinacional", dijo Kollar-Kotelly en su decisión.

La empresa rusa considera que la decisión es "inconstitucional", está basada en "acusaciones y rumores" y tiene "repercusiones negativas injustas" en su reputación.

Las autoridades estadounidenses creen que el antivirus de Kaspersky, que equipa 400 millones de computadoras en todo el mundo, contiene "puertas traseras", es decir, puntos de entrada secretos que pueden ser utilizados por hackers para acceder a sistemas informáticos.

Kaspersky genera el 85% de sus ventas de exportación.

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