Más de una década después de que el artefacto explosivo improvisado se convirtiera en el flagelo de las guerras en Irak y Afganistán, el Pentágono está luchando contra otro dispositivo relativamente rudimentario que amenaza con causar estragos en las tropas estadounidenses: el dron.

En gran parte, la preocupación radica en que este tipo de dispositivo no tripulado se está convirtiendo en una amenaza en el campo de batalla, donde sus benignas capacidades comerciales han pasado a ser armas letales y herramientas de inteligencia.

En lugar de entregar paquetes, algunos han sido modificados para adaptar tecnología de bajo costo y dotarlos de artefactos explosivos, otros a través de sus cámaras monitorean fuerzas terrestres y eligen así sus objetivos. Estrategas militares imaginan el día en que serán desplegados en enjambre; es decir, lanzando muchos de ellos a la vez para saturar las defensas.

El alcance de su uso está “a la altura de la creatividad del enemigo”, dijo el teniente general Michael Shields, director de una agencia del Pentágono llamada Joint Improvised-Threat Defeat Organization, que se está enfocando en contrarrestar la amenaza de los drones. 
El año pasado, el grupo militante Hezbollah lanzó dos pequeñas bombas sobre posiciones rebeldes en Siria desde un dron. Semanas más tarde, dos combatientes kurdos que luchaban contra el Estado Islámico fueron asesinados cuando explotó un pequeño dron que habían derribado.

Aunque no han sido tan letales como los artefactos explosivos improvisados, los militares temen que podrían volverse más letales a medida que la tecnología mejore.

Las tropas estadounidenses usan diferentes transmisores y cañones para inhabilitar o destruir los drones del enemigo, a menudo cuadricópteros cargados con explosivos. El ejército aumentó los ataques aéreos contra los drones del Estado Islámico. Francia y otros países han entrenado águilas y otras aves rapaces para atacar drones enemigos.

Mientras que los artefactos explosivos improvisados son más difíciles de adquirir, los drones son más accesibles. Una búsqueda en Amazon.com para “quadcopter” arroja más de 80,000 resultados.

Durante más de dos años, los terroristas del Estado Islámico han utilizado drones como arma en Irak y Siria. En Ucrania, los separatistas apoyados por Rusia los usaron para ayudar a identificar dónde deberían atacar. Pero no sólo preocupan en el campo de batalla, su uso se expande en otros terrenos. “Hay muchos drones volando, y mucha gente volando drones pensando que son juguetes”, dijo a Greg McConnell, presidente nacional de la Asociación Federal de Pilotos de Canadá.