Los aficionados al futbol son el objetivo del más reciente producto financiero lanzado por el neobanco chihuahuense Pagando: una tarjeta de débito especial para los aficionados del equipo de Primera División Club Bravos de Juárez, con la que recibirán beneficios especiales.

Con este nuevo producto, Pagando sigue las tendencias que han venido imponiendo otros países, como es el caso de Inglaterra, cuna de la industria fintech, en donde ocho de estas instituciones de tecnología financiera, como los neobancos Revolut, Monzo o Starling Bank, se han agrupado para formar la Liga Fintech, un torneo de Futbol 7 entre los equipos de cada institución. Otro ejemplo es el caso de la fintech de inversión eToro, que ha realizado un acuerdo publicitario con ocho equipos de la Premier League de Inglaterra, el cual además ha sido saldado con la criptomoneda bitcoin.

Entre las razones que esgrimió Carlos Castañeda, fundador y director ejecutivo de Pagando para haber elegido al Club Bravos de Ciudad Juárez están el que es un “equipo que ha venido de menos a más” ─el equipo arribó a la Primera División del futbol mexicano a mediados del 2019. Además, según Castañeda, la afición del equipo es muy joven, con lo que se corresponde con los clientes objetivos de la fintech (las generaciones millennial y Z).

Pero quizá la mayor ventaja de esta alianza es que, a pesar de que los partidos de futbol aún no cuentan con público de forma presencial debido a la pandemia de Covid-19, el nombre de Pagando conseguirá una exposición nacional al estar incluido en la camiseta oficial del equipo.

Un neobanco es una institución que ofrece servicios financieros exclusivamente de forma digital. Considerada una institución de tecnología financiera o fintech, los neobancos no cuentan con una licencia bancaria para realizar captación de dinero, por lo que se dedican sobre todo a realizar procesamiento de pagos, emisión de tarjetas de crédito y pagos de servicios; así como productos específicos para empresas.

Pagando fue fundado a principios de 2018 en Ciudad Juárez, antes de que fuera aprobada la Ley para Regular a las Instituciones de Tecnología Financiera o Ley Fintech, por lo que ha seguido operando desde entonces y se encuentra bajo los principios del artículo 8 transitorio ante la Comisión Nacional Bancaria y de Valores como un fondo de medios de pago electrónico en proceso de obtener su licencia.

El neobanco de Chihuahua no se encuentra en ninguna de las listas de este tipo de instituciones que operan en México realizadas por sitios especializados en la materia. Quizá esto se deba a que se encuentra ubicado en una zona fronteriza y no en el centro, en donde el propio Castañeda admite que se ha concentrado la mayor parte de la operación de estas instituciones, sobre todo debido a la población que habita en la zona centro del país.

Los principales competidores de Pagando son otros neobancos nacionales como Albo, Fondeadora, Cuenca, Klar, Enso y Flink, además de otras de estas instituciones financieras extranjeras, como el brasileño Nubank o el español Bnext, pero Castañeda advierte que otras instituciones financieras como los ingleses Revolut y Monzo también tienen interés en el mercado nacional.

No obstante, de acuerdo con el directivo, los años 2019 y 2020 han representado un gran crecimiento para los neobancos, con lo que Pagando está adoptando una posición para entrar a un mercado de consumo más grande, con el fin de convertirse en una institución en la que tanto las personas como las empresas lleven sus finanzas diarias.

“El sistema financiero se está digitaliazando a pasos agigantados y los neobancos están tomando posiciones significativas de mercado”, dijo.

Pagando cuenta actualmente con 20,000 clientes, entre individuos y empresas, sobre todo en la zona norte del país, pero también en Guadalajara, Puebla y Querétaro. Según Castañeda, después de su primera ronda extendida de financiamiento semilla en 2018 y 2019, el neobanco busca levantar una ronda Serie A en el primer trimestre del 2021 para alcanzar el hito de 100,000 usuarios a lo largo del próximo año.

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx