Tel Aviv. Si Jerusalén es el centro de las religiones monoteístas más importantes del mundo, Tel Aviv y el sur de Israel, más específicamente la ciudad de Bersebá, son el epicentro de un vibrante ecosistema de ciberseguridad que ha expandido sus fronteras para llegar a los planes nacionales de ciberseguridad de Reino Unido y Singapur o a las firmas neoyorquinas de capital de riesgo (Venture Capital).

De acuerdo con el más reciente reporte sobre la industria de ciberseguridad israelí, elaborado por el Directorado Nacional de Ciberseguridad de aquel país, hacia finales del 2018 en este país se habían creado 752 compañías dedicadas a la ciberseguridad, de las cuales 421 se mantenían activas, 213 habían dejado de operar y 118 habían sido adquiridas por otras empresas y corporativos.

Entre 2013 y 2018, la suma de levantamientos de capital de compañías de ciberseguridad israelíes alcanzó 3,900 millones de dólares, con un total de 501 rondas de financiamiento. La estimación de exportaciones en materia de ciberseguridad de Israel llegó en 2017 a los 6,000 millones de dólares tomando en cuenta las exportaciones hechas por compañías públicas, compañías israelíes relacionadas con la ciberseguridad, centros de investigación y desarrollo de compañías extranjeras como IBM y Microsoft y compañías privadas.

Bajo este contexto, en El Economista hemos elegido a cinco compañías israelíes de todos tamaños —desde startups, hasta gigantes tecnológicos— que, ya sea por su capacidad de expansión internacional o por su grado de especialización, están cambiando el panorama de la ciberseguridad en el mundo.

Algo que tienen en común estas cinco compañías, al igual que muchas otras empresas en el ecosistema de ciberseguridad israelí, es que todos sus directivos formaron parte de unidades de inteligencia y ciberseguridad del ejército de ese país.

CyberArk

Con un valor de capitalización de mercado de 4,800 millones de dólares y un precio de alrededor de 127 dólares por acción, CyberArk, fundada en 1999, es la joya de la corona de la ciberseguridad israelí. Junto con CheckPoint, CyberArk es la única compañía pública de esta lista. De acuerdo con su CEO, Udi Mokady, la tarea de CyberArk es “cuidar las llaves del reino” de las compañías tanto de terceros como de sus propios empleados. Se trata de una plataforma de gestión de acceso de identidad que cuenta entre sus 4,600 clientes en 90 países del mundo a compañías como Adobe, Motorola y Deloitte.

Udi Mokady, CEO y fundador de CyberArk. Foto: Reuters
Udi Mokady, CEO y fundador de CyberArk. Foto: Reuters

Checkpoint

Si CyberArk es actualmente la joya de la corona de la ciberseguridad israelí, Checkpoint es el origen de su ecosistema. Fundada en 1993 por Gil Shwed, la compañía alcanza un valor de capitalización de mercado de 17,963 millones de dólares y un precio por acción de 115 dólares. Checkpoint es una de esas compañías de software y hardware de seguridad que a la manera de Kaspersky o Mandiant, se encargan de proteger la seguridad de la red, de los dispositivos conectados a ésta, así como de la nube, de los dispositivos móviles y de los datos almacenados en los sistemas de tecnologías de la información principalmente en el entorno empresarial.   

Gil Shwed, CEO y fundador de Checkpoint. Foto EE: Rodrigo Riquelme Foto: Reuters
Gil Shwed, CEO y fundador de Checkpoint. Foto EE: Rodrigo Riquelme

Checkmarx

De acuerdo con Maty Siman, director de Tecnología de Checkmarx, 30% de los ciberataques que son exitosos acceden a la red a través de la capa de aplicaciones. Por eso, esta compañía que cuenta con 570 empleados, en 17 oficinas en todo el mundo y que opera en 70 países; ha desarrollado una serie de productos dedicados a la detección de vulnerabilidades en piezas de código de aplicaciones que hayan sido escritas en 25 lenguajes de programación.

Actualmente la compañía, que ha descubierto vulnerabilidades en la programación de Alexa de Amazon y en Tinder, compite y supera —según Gartner— a empresas de la talla de IBM, Microfocus y Veracode.

Emmanuel Benzaquen y Maty Siman, CEO y CTO de Checkmarx. Foto: Cortesía Checkmarx
Emmanuel Benzaquen y Maty Siman, CEO y CTO de Checkmarx. Foto: Cortesía Checkmarx

NsKnox

Después de que Goldman Sachs y el fondo de capital de riesgo Jerusalem Venture Partners (JVP) le compraron la parte de CyberArk que le correspondía, Alon Cohen decidió crear otras compañías. De ahí surgió NsKnox, fundada en 2015 y que recientemente recibió un fondeo por 15 millones de dólares de Microsoft Ventures, Viola Ventures y el Israel Discount Bank (IDB).

NsKnox es una compañía de ciberseguridad fintech que protege las transacciones del llamado fraude electrónico. Básicamente, la compañía se encarga de dividir la información de las cuentas bancarias en distintos “proveedores de servicios ciegos”, es decir que ninguno de estos proveedores puede acceder a la información completa de una cuenta o de una transacción, por lo que es necesario juntar la información desde distintas fuentes. Actualmente, la compañía cuenta con un Knox, como le llama a estos proveedores, dividido en las nubes de Amazon Web Services, Microsoft Azure y el Israel Discount Bank (IDB).   

Alon Cohen, fundador y director de la junta de NsKnox. Foto EE: Rodrigo Riquelme
Alon Cohen, fundador y director de la junta de NsKnox. Foto EE: Rodrigo Riquelme

Cylus

La cualidad única de Cylus como compañía de ciberseguridad es que su operación está dedicada enteramente a proteger la ciberseguridad de las redes de ferrocarriles. Fundada en 2017, la compañía, que hace unas semanas recibió una ronda de financiamiento de 12 millones de dólares, está dedicada a ayudar a las compañías ferroviarias a prevenir la interrupción de sus servicios y los incidentes de seguridad al detectar ataques cibernéticos en sus redes de señalización y control antes de que ocurran daños, lo que en una industria que es considerada por varios países como de infraestructura crítica puede ahorrar recursos considerables en pérdidas y salvar vidas.    

Miki Shifman, vicepresidente de Investigación y Desarrollo de Cylus. Foto EE: Rodrigo Riquelme
Miki Shifman, vicepresidente de Investigación y Desarrollo de Cylus. Foto EE: Rodrigo Riquelme

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