Pedro Sánchez ha elegido a José Luis Escrivá para dirigir el Ministerio de Seguridad Social, Inclusión y Migraciones. Las pensiones van a ser uno de los asuntos centrales del nuevo gobierno. Escrivá ha dado muchas recetas al respecto como presidente de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef).

Desde hace años está pendiente la reforma de pensiones que asegure su sostenibilidad financiera y le permita afrontar las tensiones que provocará la jubilación de los Baby Boomers.

La seguridad social española suma varios años con un déficit de alrededor de 18,000 millones de euros y los grandes contingentes de Baby Boomers comenzarán a jubilarse en dos años.

En los últimos años, Escrivá se ha mostrado partidario de profundizar las reformas del sistema emprendidas en el 2011. La Airef ha defendido conseguir que las jubilaciones se produzcan a los 67 años de edad. Algunas de las medidas que Escrivá planteó al gobierno  son las siguientes:

1. Aumentar la edad efectiva de jubilación

Escrivá abogaba por profundizar en la edad efectiva de jubilación en España, ya que se sitúa en 62.4 años (por debajo de la media de los países OCDE que está en 64.3 años), modificando los requisitos de acceso a la pensión anticipada y ordinaria para fomentar el aumento de la edad efectiva de jubilación.

2. Elevar el periodo para calcular las pensiones

Planteó las recetas en cuanto al periodo de referencia para el cálculo de la pensión, fijado actualmente en 23 años (convergerá en el 2022 a los últimos 25 años por la reforma del 2011), destacando que también está por debajo del utilizado por los principales países del entorno, donde se utiliza la carrera laboral completa.

La Airef abogaba por tener en cuenta más de 25 años de la carrera laboral y calculaba que, si se aumentaba a los 35 años en el 2027, supondría un ahorro de 0.5 puntos porcentuales de PIB en el 2050 sin apenas afectar a la suficiencia.

3. Los gastos no contributivos a cargo del Estado

La Airef proponía cerrar el déficit de la seguridad social traspasando los gastos no contributivos del sistema al Estado, y con el aumento del tipo de cotización por contingencias comunes (pago de pensiones) a costa de las asignadas al pago por desempleo (Sepe).

Veremos si estas medidas que Escrivá defendía al frente de la autoridad fiscal encajan ahora en su nuevo cargo como ministro de Seguridad Social.

4. Buscar alternativa al índice de revalorización

La Airef ha asegurado que si finalmente se elimina el Índice de Revalorización de las Pensiones (IRP), tal y como han pactado el PSOE y Unidas Podemos, se debe ofrecer una alternativa.

De lo contrario, alertaba que se generará un problema de sostenibilidad a partir de mediados de la próxima década, con un aumento de la deuda pública “muy significativo”.

Habrá que ver cómo empatan las recetas del funcionario recién designado con las aspiraciones del nuevo Ejecutivo, que tienen como prioridad que las pensiones se revaloricen con el Indice de Precios al Consumidor por ley.

En este sentido, Escrivá ha defendido mantener un poder adquisitivo “suficiente”.