Santander tiene todo listo para cumplir al pie de la letra las nuevas exigencias nacidas tras la crisis financiera mundial. Como uno de los 30 bancos del mundo que han sido designados como demasiado grandes para caer, la entidad presidida por Ana Botín tuvo que definir cuál es la estrategia que seguirá en caso de problemas de solvencia y su elección fue dividir el banco en nueve grupos independientes (los denominados grupos de resolución) que responderán por sí mismos a los problemas, de forma que un tropiezo en uno de ellos no contagie al resto.

El banco tenía dos opciones para adaptarse a la normativa: hacer un diseño centralizado en el que la matriz se responsabilizara en solitario de todo el banco o descentralizarse y crear cortafuegos entre los distintos negocios.

Para realizar la división, Santander miró hacia dentro e identificó las divisiones que se financian de forma independiente. “Hemos definido los grupos de resolución como un reflejo del modelo de grupos financieros autónomos, de forma que todas las filiales fueron asignadas a un grupo de resolución”, explica el banco en un documento oficial.

Zonas geográficas

A partir de ahora, cada filial estará englobada en uno de los nueve grupos de resolución que se han creado por zonas geográficas. España es el mayor de ellos, con activos por 651,000 millones de euros, seguido del Reino Unido (361,000 millones), Brasil (162,000 millones), Estados Unidos (114,000 millones), México (58,000 millones), Chile (50,000 millones), Portugal (48,000 millones), Polonia (32,000 millones) y Argentina (13,000 millones).

La idea es que si una de estas unidades sucumbe a una crisis, el resto sobreviva y Santander pueda seguir operando en otras zonas.

La elección de Santander implica que cada grupo de resolución debe tener recursos suficientes para rescatarse a sí mismo. Entre otras cosas, porque una de las claves de la separación realizada es la autonomía legal.

“No hay compromisos legales que impliquen soporte financiero”, señala el documento, que añade que las interconexiones financieras son “limitadas” y a “precios de mercado”. Incluso hay un elevado grado de autonomía operacional entre ellos.

Tampoco el capital es compartido. Cada grupo de resolución debe cumplir por separado con los requerimientos de solvencia y para eso Santander tiene que retratar a cada uno de ellos en este campo.

La matriz española es la que sale mejor parada del examen, con un capital total de 24.12%, según los datos de aplicación paulatina de la normativa a marzo de este año. Estados Unidos está muy cerca de 20% de capitalización, mientras que el Reino Unido y Portugal rondan en 18 por ciento.

En la parte más baja está Argentina, con poco más de 12% de solvencia.