Santander pedirá 1,000 millones de euros en créditos fiscales en el 2018 por la compra de Popular hace un año. El presidente de Popular, Rodrigo Echenique, adelantó esta decisión en el Congreso de los Diputados. “Lo hemos solicitado al Ministerio de Hacienda, que decidirá si lo hace mediante pago o mediante compensación”, afirmó el también vicepresidente de Santander.

Durante su comparecencia en la comisión que investiga la crisis financiera, Echenique negó que la entidad ocultara pérdidas en las cuentas del 2016, sobre las que ha puesto el foco el supervisor del mercado al considerar que se tuvieron que reformular. “Las cuentas del 2016 se hicieron de acuerdo con la normativa que se aplicaba en ese momento. No hemos encontrado inexactitudes ni falsedades”, señaló.

Santander, que compró Popular por 1 euro hace un año, se alineó con PwC, el auditor del banco resuelto durante 35 años. La auditora dijo en el Congreso que advirtió tres veces de las cuentas del 2016, pero defendió que la revisión de éstas no era significativa y no implicaba su reformulación.

“No hay opacidad. Hay una mala operativa de procesos internos y una insuficiente dotación de medios para mejorarla”, explicó el directivo de Popular y Santander. Echenique aseguró que la compra de Popular no era algo “prioritario” para Santander, pese a que admitió que tenía negocios atractivos en Portugal y en Estados Unidos. “No nos hemos encontrado ninguna joya en el cajón”, dijo. También justificó las pérdidas de 13,200 millones que Santander anotó en las cuentas de Popular en el 2017 por seguir los criterios de reglamentación de una entidad en resolución.

Echenique contrarrestó las críticas de los diputados a Santander por quedarse con Popular por 1 euro. “Popular era un banco bueno hace 30 años”, rebatió. La acción de la entidad, según recordó el directivo, cayó de los 8 euros hasta los 0.3 euros. Y puso el foco en que atravesaba una situación “crítica” por su falta de liquidez. Santander inyectó 13,000 millones en Popular tras adquirirlo como antídoto a la fuga de depósitos. “La CAM también se vendió por 1 euro”, indicó.

El presidente de Popular negó que Santander aguardara a la resolución para pujar por la entidad y advirtió sobre las consecuencias que la liquidación hubiera tenido sobre el sector financiero español.

“La resolución no era un escenario ni deseable ni deseado. Era una decisión pésima para el sector financiero español”, afirmó, para después recordar que liquidar un banco con 140,000 millones en activos generaría una situación “dramática”.