“Retirar el dinero de la AFP es un alivio temporal, pero hasta el momento no hay compromiso del Estado para reponer ese dinero de la pensión”, comenta José Luis Cortés, uno de los 8.8 millones de chilenos que ha realizado el trámite para disponer de  su ahorro para el retiro. 

Platica a El Economista, que si bien él no ha perdido su empleo como funcionario público, solicitó el retiro para estar preparado ante cualquier emergencia que pueda surgir por la crisis sanitaria del Covid-19 que ha tumbado la economía chilena en 15.3% solo en mayo y en 12.4% en junio.

“Hay empresas que ya no están resistiendo la caída de la economía y están comenzando a despedir a sus empleados, pese a que ya se había dado un apoyo por parte del gobierno. El retiro de las AFP ha significado un apoyo para seguir pagando las cuentas de luz, agua, el gas y hasta las colegiaturas”. 

Los requisitos son mínimos, solo hay que entrar a la página de la AFP en la que se encuentra el trabajador, dar clic en la opción de retiro de 10% y llenar una solicitud en la que se pide el nombre, cédula de identidad, cuánto se quiere retirar y a dónde se quiere depositar ese dinero, explica José Luis desde la costa de Antofagasta, una de las zonas más importantes de la minería en Chile.

Al 14 de agosto, 8 millones 819,599 personas han solicitado retirar dinero de entre las siete AFP que conforman el mercado. Este universo representa el 80% de los afiliados al sistema, según datos de la Superintendencia de pensiones, regulador de las Administradoras de fondos de pensiones (AFP). 

De este total, alrededor de 6.5 millones han recibido el pago de la primera cuota de fondos retirados que suman un total 8,682 millones de dólares, equivalente a más de 186,600 millones de pesos mexicanos, con un tipo de cambio de 21.50 pesos el dólar.

Al segundo día de que se aprobó la llamada “Ley del 10%”, Michael Barboza de 37 años también decidió sacar su dinero de la AFP, ”lo intenté desde el primer día, pero el sistema estaba saturado. De los 30,000 dólares que tengo, saqué 3,000 dólares que es el monto máximo que te permiten”.

Él tampoco ha perdido su trabajo como bibliotecario, pero utilizará ese dinero para pagar algunas deudas y para tener un “guardadito” en caso de que empeore más la situación económica. Considera que esta medida fue positiva, pues las AFP tienen poca validación por parte de la sociedad chilena por las bajas pensiones que  dan. 

Para Michael, quien vive en la capital de Chile, el sistema de capitalización individual que lleva casi 40 años en su país debe replantearse y recuperar el sistema solidario que se tenía antes de la dictadura de Pinochet, “en la dictadura se instauró una política económica de privatizar gran parte de los derechos sociales como la salud y la educación; se dejó al trabajador rascarse con sus propias uñas”.

Mujeres, las más vulnerables

Con respecto al impacto de retirar el dinero de la AFP, la consultora especializada en seguridad social, Ciedess estima que, para quienes cotizan con el salario mínimo, la pensión se reduciría entre 7.3% y 13.2% en hombres, y entre 8.6% y 18.8% en mujeres. 

Si bien todos los trabajadores aportan el 10% de su salario, la edad de jubilación para las mujeres es de 60 años y para los hombres es de 65; además, las mujeres tienen una menor densidad de cotización, es decir, trabajan menos tiempo en la formalidad. En una visión optimista, su pensión podría representar alrededor del 42% de su último salario y en la pesimista podría ser hasta del 19 por ciento. 

Es el caso de Pollyana Morales, quien a inicios de los años 80 trabajó y cotizó para una AFP, pero se casó, tuvo tres hijas, dejó de trabajar por un tiempo y por tanto dejó de cotizar. “Pasaron muchos años y ni siquiera me acordaba en qué AFP tenía mi dinero, hasta que se aprobó esta ley y decidí sacar todo mi dinero”.

Cuando cumpla la edad de retiro, ella espera vivir de la pensión que reciba de su pareja y en caso de que él fallezca, la AFP le traspasará el beneficio. No obstante, comenta que la pensión no es su mayor preocupación, sino el futuro de sus dos hijas, las cuales tendrán que luchar por mejores salarios y buscar mejores servicios financieros que actualmente resultan más caros para las mujeres, solo por el tema de maternidad. 

Sacar dinero de la AFP ha sido una especie de triunfo para estos tres chilenos. Sin duda les preocupa su futuro y su pensión, pero hoy, esta opción les permite crearse ciertas expectativas de que se puede cambiar ese régimen y cultura del individualismo por un sistema más solidario, equitativo y redistributivo.