Los grandes escándalos de lavado de dinero en el que han estado involucradas las instituciones financieras mexicanas han hecho que la regulación en materia de prevención de lavado de dinero se haya endurecido; sin embargo, esto también provocó que parte del flujo de dólares que circula por el país se volviera invisible y en favor de los lavadores pertenecientes a organizaciones criminales.

Fue el 18 de mayo de 1998 cuando el departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció la culminación de la operación Casablanca, en su momento considerada como el golpe más certero contra el lavado de dinero en el vecino país del norte, donde más de 12 instituciones financieras mexicanas fueron señaladas de favorecer el blanqueo a los cárteles que operaban en aquel país.

El caso consistió en que agentes encubiertos de Estados Unidos se hicieron pasar por intermediarios entre los cárteles y banqueros para supuestamente lavar sus fondos. “Los banqueros establecieron cuentas falsas y usarían giros bancarios para eludir las regulaciones contra el lavado de dinero”, se lee en un documento emitido por el departamento del Tesoro.

Al final, se detectaron más de 110 millones de dólares que pudieron haber sido lavados en las instituciones financieras, no sólo de México, también en otras partes del mundo. En un inicio se arrestó a más de 14 directivos de medio rango de dichas instituciones y se anunciaron golpes contra los cárteles de Juárez y de Cali de Colombia.

La forma en cómo se dio la operación causó molestia entre las altas esferas del gobierno mexicano por la presunta intromisión de las autoridades estadounidenses en territorio nacional.

En el 2010, dos años antes de que estallara otro gran escándalo de lavado que involucró a un banco de matriz extranjera, las autoridades limitaron la captación de dólares en efectivo a bancos, casas de cambio y casas de bolsa, lo que provocó que muchas entidades bancarias se salieran del negocio cambiario e incluso de prestar el servicio a otros organismos como los centros cambiarios.

“Desde 1995 al 2010 los bancos nos compraban nuestros excedentes, pero fue a raíz del caso Casablanca, que comenzaron a dejar de comprarnos los dólares porque nos consideraron de alto riesgo al no saber de dónde provenían esos dólares”, detalló Vianey Bañuelos Núñez, presidenta de la asociación de centros cambiarios Unión Mexicali y añadió que esta situación afecta actualmente su operatividad al no poder mover las divisas que captan del vecino país.

Estados Unidos lo sabe

En el 2014, un grupo de procuradores de varias demarcaciones del sur de Estados Unidos, entre ellos Kamala Harris en ese entonces fiscal de California y actualmente vicepresidenta aquella nación, se reunieron con funcionarios del gobierno mexicano para analizar diversos temas, entre ellos el flujo de dólares entre ambos países.

En aquella ocasión, se resaltó que las medidas impulsadas a partir del 2010 habían hecho que la cantidad de dólares repatriados a Estados Unidos por parte de instituciones financieras mexicanas, vía la banca corresponsal, disminuyera significativamente, al pasar de 14,000 millones de dólares anuales a cerca de 4,000 millones de dólares en aquel entonces. De enero a septiembre del 2020, se repatriaron a Estados Unidos 3,887 millones de dólares vía la banca corresponsal.

Los procuradores de Estados Unidos tomaron con reserva la información e inmediatamente cuestionaron qué había pasado con la cantidad que se dejó de repatriar, es decir cerca de 10,000 millones de dólares, especialmente porque habían salido a la luz temas como los corredores informales de dólares en Sinaloa, sin que hubiera una respuesta clara.

Límites de operación de dólares en efectivo

  • Hasta 4,000 dólares al mes para clientes de bancos.
  • Hasta 300 dólares diarios o 1,500 dólares mensuales para usuarios.
  • Hasta 14,000 al mes por persona moral que justifique el monto.
  • Hasta 10,000 dólares diarios por usuario de centro cambiario.

fernando.gutierrez@eleconomista.mx