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¿Acaso el Mundial repite la historia del Nearshoring?

Por: Daniel Zaga, Economista en jefe en Deloitte Spanish Latin America.

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El objetivo de esta nota no es ahondar sobre las posibilidades de un país u otro de ganar la Copa Mundial de Fútbol de este año, aunque obviamente tengo mis preferencias. En cambio, busca una reflexión acerca del impacto económico esperado en nuestro país, en el corto y largo plazo, como consecuencia de la organización de uno de los eventos deportivos más esperados a nivel global. 

¿Por qué compararlo con el nearshoring? Desde el 2017, surgieron diversos términos, como nearshoring, friendshoring, reshoring o smartshoring, en alusión a una gran cantidad de inversiones que llegarían a México, para abastecer al mercado de Estados Unidos. Sin embargo, según la información publicada por el Banco de México, el máximo histórico de Inversión Extranjera Directa recibida en México fue en el año 2013, con 48 mmd. A partir de esa fecha, el promedio fue de 34 mmd y recién este año habría alcanzado al umbral de 40mmd. Es decir, no llegó el torrente de inversiones que se esperaba. 

¿Por qué el paralelismo con la Copa Mundial de fútbol de este año? Porque la expectativa es de un impacto económico considerable, para algunas industrias; no obstante, el desafío mayor será el de capitalizar las oportunidades en el largo plazo. 

En específico, en nuestro reciente estudio “Prepárate para el Mundial: Nuevas oportunidades para los negocios”, evaluamos el impacto económico que este evento tendrá en México. De acuerdo con nuestras estimaciones, el Mundial 2026 aportará 2,730 mdd en valor agregado, equivalente al 0.14% del PIB nacional, y generará 112,200 empleos temporales, lo que representa el 0.19% del empleo total en México

De los 2,730 mdd, en términos generales, 480mmd serían inversiones en infraestructura; mientras que el resto estaría enfocado en la industria del consumo, tanto por el turismo que llegará al país, como por el aumento esperado de nuestro consumo durante esas semanas, por ejemplo, en comida, bebidas y transporte. 

Aunque el efecto será más focalizado en las 3 ciudades sede, paralelamente habrá un impacto en el resto del país, derivado del consumo que se hará para ver los partidos con familiares y amigos desde nuestras casas, reuniones, restaurantes, fan fests, entre otros; además de cierto turismo que se dirigirá hacia zonas turísticas del país. En específico, se espera una derrama económica de 847 mdd en Ciudad de México; 385 mdd en Jalisco; 350 mdd en Nuevo León; y de 668 mdd en el resto de los estados, aproximadamente. 

A su vez, aunque el impacto económico a nivel nacional no será tan grande, algunas industrias sí tendrán efectos muy positivos. En específico, los sectores más beneficiados serían los de gastronomía y alojamiento, con un incremento anual en ventas de aproximadamente el 30% durante los meses del mundial. 

¿Qué pueden hacer las empresas para maximizar sus ventas en esas semanas? Algunas recomendaciones son: i) planear con foco en el calendario y las zonas; ii) reducir fricciones en la experiencia del cliente; iii) hacer un buen análisis de inventarios para estar preparados para picos de demanda; iv) capturar valor con visión de largo plazo (no solo volumen); v) planificar con lógica regional y sectorial; y vi) cuidar la marca. 

Más allá del impacto estimado para este año, es relevante reflexionar acerca del posible efecto en el largo plazo. Uno de los hallazgos más relevantes que vemos es que, desde el año 2002, los países organizadores de este evento han experimentado un incremento del 23% en la entrada de turistas en los siguientes tres años a la organización del evento (muy por encima de los años previos). ¿Estaríamos preparados en México para presenciar ese cambio en los siguientes años? ¿Qué deberíamos hacer como país para capitalizarlo? 

Desde el lado de las empresas, ofrecer precios competitivos, alta calidad y excelentes experiencias, con el objetivo de retener clientes y potencializar nuevos en el largo plazo. Desde el sector público, ofrecer garantías de calidad de servicios públicos, tanto a los turistas como a la población, que incluye seguridad, limpieza, infraestructura, servicio de transporte público, orden vial, entre otros. Grandes desafíos, sin duda. 

Si queremos meter un verdadero gol en el Mundial, será momento de atender todos estos desafíos, para evitar que suceda lo mismo que lo que hemos presenciado hasta el día de hoy con el nearshoring.

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