Si se analiza cualquier estado financiero de una empresa se observa que debido al confinamiento determinado por la pandemia: se cayó la cobranza, se redujeron las ventas, el flujo disminuyó, las utilidades están bajando o reportan pérdidas, por ello, es fundamental cambiar los criterios para otorgar crédito, así lo consideró Alberto de la Fuente, presidente del Consejo de Administración de la Unión de Crédito General (UCG) en entrevista virtual con El Economista.

“Tienes que adaptarte a la situación económica, pero sobre todo a los flujos de los acreditados”, dijo De la Fuente.

Consideró que es fundamental, apegarse a los flujos actuales del acreditado, “debemos descansar a sus flujos del acreditado, hay que darles el tiempo que sea necesario”.

La UCG cuenta con sus oficinas en la Ciudad de Puebla, y por ello, es un termómetro de la situación económica de las empresas. Toda la industria que está alrededor del sector educación se encuentra en problemas.

“Puebla es uno de los estados que tienen más universidades y uno de los que tienen más estudiantes foráneos, así que en este momento, cuando la educación se imparte en línea, hay negocios que no están registrando ingresos: departamentos o casas de asistencia que rentan los estudiantes, la industria textil que fabricaba telas para uniformes, los que producen calzado y las papelerías, entre otros.

“Asimismo, el sector turismo también sigue muy afectado, restaurantes, hoteles, que estuvieron cerrados y que ahora están abriendo de manera paulatina, con bajo aforo, sus flujos son muy bajos a los presentados en el crédito original”, mencionó Alberto De la Fuente.

Otra situación que está perjudicando a los acreditados tiene que ver con los pagos de los gobiernos federal y estatal es Gobierno federal, estatales, y es que los recursos de ese origen, se han rezagado y no están pagando a sus proveedores y de ahí viene la cadena, dijo.

“Tengo un socio que le renta sus instalaciones al SAT y el SAT se retrasa en el pago de las rentas entre 2 y 3 meses. Lo mismo pasa con proveedores de Pemex, de la Comisión Federal de Electricidad, que reportan cuentas sin pagar de 150-180 días”.

Insistió, en que es muy importante la negociación con los acreditados e indagar con ellos: cuánto me puedes pagar, qué te sucedió, por qué no me puedes pagar y pedir que demuestren sus ingresos actuales.

“Lo mejor es negociar, porque en la situación actual con la pandemia, meterse a temas de litigios es muy complicado. El sistema judicial está totalmente parado, están trabajando en casa, ni mencionar la palabra demandar, ya se están realizando de manera virtual y muchos abogados no se están habituando a la nueva forma de trabajo”, dijo Alberto De la Fuente.

La UCG es nivel II por lo que realiza operaciones tradicionales de captación de recursos de socios, operaciones de arrendamiento financiero, factoraje financiero y financiamiento a otras Uniones de Crédito.

Financiamientos

Cada Unión de Crédito tomó diferentes decisiones en cuanto al otorgamiento del financiamiento. “Desde el 31 de marzo, nosotros cerramos el crédito, decidimos sólo atender a nuestros socios y únicamente dándole las revolvencias, me pagas, te vuelvo a prestar, me pagas te vuelvo a prestar”, dijo el líder de la UCG.

Explicó que para aumento de líneas de crédito fueron muy cuidadosos, aunque no hubo muchas solicitudes. “Más bien nos pidieron reestructura  de financiamientos”.

El pasado 29 de abril la Comsión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) publicó Los Criterios Contables Especiales, que se dan en respuesta a la petición  de autorización de las entidades integrantes del Sistema Financiero en México, con el fin de implementar diversos programas que mitiguen los efectos económicos relacionados con la contingencia derivada del SARS-CoV2 (COVID-19).

“La Comisión primero sacó disposiciones a los bancos y se tardó mucho para las Uniones de Crédito, y por fin, modificaron las reglas de contabilizar y registrar las renovaciones y se pudieran llevar a cabo, y la banca de desarrollo reaccionó más lento. Porque si bien nosotros podíamos hacer las reestructuras conforme a los lineamientos de la CNBV, la banca de desarrollo también tardó en autorizar las reestructuraciones, para que pudiera ser una operación espejo. Porque si por un lado le reestructuro a mi socio, pero no me lo reestructura el fondeador, estoy en un problema. Finalmente se logró y pudimos reestructurar las solicitudes de créditos, afortunadamente no fue un porcentaje tan grande como esperábamos, fue alrededor de un 30%”, dijo Alberto De la Fuente.

Necesidades Urgentes

El pasado 14 de octubre, la autoridad regulatoria publicó las “Nuevas facilidades contables y de capital, aplicables a instituciones de crédito, frente a la pandemia Covid-19, sí como nuevas medidas en materia de capitalización y constitución de reservas”.

Sin embargo, aún están a la espera de los lineamientos para los intermediarios financieros no bancarios y también para la banca de desarrollo.

De la Fuente explicó que el problema es ahora, ya que salieron las disposiciones de la CNBV para los bancos de como registrar y contabilizar las nuevas reestructuras que se presenten, pero aún no tienen como se llevará a cabo la contabilidad.

“El asunto es que nuestros acreditados quieren que ya les reestructuremos con base en los lineamientos de los banco, pero no lo podemos hacer. La Comisión ya nos dijo que van a sacar las disposiciones, pero no lo han realizado.

“Las medidas anteriores o los cambios que hizo la CNBV, nunca imaginó que la pandemia durara tanto, y todavía no vemos fin”, dijo.

Los acreditados están preocupados por caer en cartera vencida, y piden que se les reestructure, sin embargo, aún no tenemos los lineamientos.

Explicó que las reestructuras como se manejaban anteriormente, “reestructurabas y tenías que llevar a cartera vencida la reestructura durante 3 meses y si había pagos sostenidos ya los sacabas de cartera vencida, pero al llevarlo a cartera vencida te aumenta tu índice de cartera

vencida como institución y además tienes que crear reservas. Entonces la autorización que nos dio la CNBV es que estas renovaciones al amparo del programa de Covid-19 no las lleváramos a cartera vencida y no creáramos reservas, sino la situación hubiera sido fatal”.

Enfatizó que lo que están esperando nuevamente, “en caso de reestructura no se lleve a cartera vencida y no tengamos que crear reservas, porque las utilidades no nos van a alcanzar para poder crearlas”.

Dijo que han estado en contacto con las autoridades, pero otra situación que complica es que el personal tanto de la CNBV como de la banca de desarrollo ha disminuido, siguen también trabajando en parte en casa y eso hace más difícil las tomas de decisión.

Por ejemplo, “tengo alrededor de 7 meses, pidiéndole a Nacional Financiera que me autorice participar en los programas de garantías a primeras pérdidas del estado de Puebla, fui el pionero en entrar a este tipo de programas de garantías, hasta nos dieron el galardón Pyme, llevo 26 años operando con ellos, tenemos calificación crediticia y no podemos lograr la autorización”.

Dijo que algunos intermediarios financieros tenemos línea de crédito con la banca de desarrollo y con la banca comercial, “pero ya nos ven como un sector más vulnerable y ponen mayores restricciones para poder acceder al crédito que tienes autorizado, e incluso también elevan las tasas. Los socios o los clientes te dicen que si las tasas vienen a la baja,  porque subes las tasas, me está yendo mal y en lugar de bajármela, me la subes, y es que el factor riesgo se ha elevado, parece contradicción, sin embargo, es la situación actual del mercado”, concluyó De la Fuente, presidente de la UCG.

patricia.ortega@eleconomista.mx