El borrador de Ley de Tecnologías financieras que en marzo pasado la Comisión Nacional Bancaria de Valores (CNBV), la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y el Banco de México (Banxico) presentaron busca establecer unos necesarios lineamientos a una industria que ha recibido un fuerte impacto debido al nivel de disrupción que presenta la tecnología en este sector, al grado de tener que remodelar la forma en la que las instituciones financieras trabajan alrededor del mundo.

Debido a la facilidad, la innovación, la tecnología y la transformación que sin duda plantean las empresas FinTech en México y sus instituciones relacionadas al sector no pueden ignorar la necesidad de una regulación para evitar abusos es necesaria y que además ayude a un crecimiento en el sector.

La Tecnología Financiera (FinTech), cuyo principal objetivo es el de facilitar y hacer más accesibles los productos y servicios financieros, ha tenido una gran aceptación en nuestro país. En Actualmente, en México, existen operaciones de unas 160 organizaciones relacionadas con el desarrollo de tecnologías financieras, quienes han otorgado más de 1,000 millones de pesos en créditos y cuentan con más de 540,000 usuarios activos, según datos de la SHCP.

Según el Foro Económico Mundial, 87% de los usuarios de internet mexicanos usan de alguna manera algún servicio FinTech en su hogar; 52% mediante dispositivos móviles y 38%, en sus lugares de trabajo.

El ritmo al que cambian los servicios financieros sólo parece aumentar, lo que ha provocado un impulso mayor en la industria para adaptarse a los cambios y poder reaccionar a la velocidad a la que la tecnología lo está demandando. Actualmente, las instituciones financieras y las empresas FinTech han comenzado una etapa colaborativa para crear productos conjuntos que se basen de la innovación interna a través de asociaciones con empresas FinTech, innovaciones y desarrollos tecnológicos.

La regulación de esta industria es un tema complicado. El único país que tiene cierta ventaja en esta materia es el Reino Unido, pero en muchos otros países, la situación es muy similar a la que se vive en México, con una industria que florece, gracias a la buena aceptación de parte de los usuarios y la implementación por parte de las empresas, pero sin una regulación apropiada.

En el 2015 el sector FinTech a nivel mundial logró inversiones por 22,000 millones de dólares; en el 2016, la expectativa era que se alcanzaran los 25,000 millones.

El borrador de la Ley de Tecnología Financiera, incluye la nomenclatura para este tipo de empresas, las autorizaciones y requerimientos, regulaciones de los pagos electrónicos, los activos y las divisas virtuales, financiamiento colectivo, entre otras, además de que el gobierno tuvo a bien incluir la participación de agentes involucrados en el tema, de manera que este esfuerzo se pueda acercar a lo que nuestro mercado en específico necesita.

Según un artículo sobre la perspectiva de Jorge Schaar, Socio de Asesoría en Deuda en Deloitte México, en el tema, para que una regulación a esta industria funcione en México no se necesita copiarse o emularse las normativas que se impongan en otras naciones, sino que se necesita un marco regulatorio que hecho a la medida.

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Uno de los casos que más recientes que ejemplifica los riesgos que existen sin una regulación pertinente en el sector, es el caso de Foodies, una empresa que presuntamente recaudó dinero a través de Fondeadora y que con ello se presume que logró defraudar a cientos de personas por un millón de pesos. Esta es una prueba de que el sector necesita una regulación que proteja al usuario.

Otro de los riesgos que se señalan si una regulación pertinente es en el blanqueo de capitales. Según la firma de contadores públicos Salles Sainz Grant Thornton, el riesgo principal para las empresas fintech es la identificación y seguimiento de sus clientes. Cuando alguna persona intenta cometer un ilícito financiero, tratará de cambiar el origen del dinero, el destino y la identidad de quien hace la operación.

El análisis del borrador también nos lleva a enfocarnos en el papel de las startups financieras. Una sobre regulación o una incompleta podría representar un obstáculo para el buen funcionamiento de los emprendedores, que podrían llegar a verse limitados debido a la cantidad de recursos que poseen, pues significaría para ellos invertir un monto mucho mayor al que tienen la capacidad de hacer, según Jorge Schaar.

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Muchas de las empresas FinTech que ahora mismo laboran codo a codo con grandes firmas financieras lograron hacerse un hueco precisamente a las opciones que presentaron en su momento para integrar la tecnología con el sector. Esas mismas empresas llegaron a esa posición tras ser desarrolladas como Startups. Una regulación que desincentive el crecimiento o la creación de este tipo de empresas igual no logrará el crecimiento que el sector prevé.

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