Los grandes bancos aún representan una amenaza al sistema financiero mundial, ya que hay una suposición generalizada de que los gobiernos acudirán en su rescate en caso de que tengan problemas, sostuvo un ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Es sorprendente que los funcionarios de los países estén poco preparados para lidiar con una bancarrota al estilo Lehman Brothers, donde los activos y las responsabilidades están diluidos en múltiples jurisdicciones y entidades , escribió en un blog José Viñals, consejero financiero del FMI.

La bancarrota del banco de inversión Lehman Brothers en el 2008 marcó el punto más alto de la crisis de crédito global y muchas de las reformas que se han implementado desde ese momento estuvieron destinadas a prevenir que se repita un colapso similar.

Durante la crisis financiera, algunos de los grandes bancos del mundo fueron rescatados por los gobiernos, con miles de millones de dólares provenientes de los impuestos de los contribuyentes.

La noticia no tan buena es que, pese a estos esfuerzos, los subsidios implícitos a estas instituciones financieras importantes siguen siendo demasiado grandes , dijo Viñals, quien destacó que en abril se conocerá un estudio del FMI relacionado con el tema.

El problema de los bancos llamados demasiado grandes para caer es una prioridad para los reguladores de los países miembros del Grupo de los 20, que se reunirá en noviembre, y se espera que discuta una agenda de reformas financieras globales, dijo Viñals.

El G-20 incluye a Alemania, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Rusia, Sudáfrica, Turquía, Reino Unido y la Unión Europea.

Las reglamentaciones de capital bancario estipuladas por Basilea III exigen a los bancos solicitar menos dinero para financiar sus negocios, así son más capaces de lidiar con sus problemas.

Los gobiernos también han dicho a los bancos que tengan listos planes que les permitan deshacer negocios si surge la necesidad.

Estados Unidos y Europa cuentan con las autoridades de resolución , que protegerían el sistema financiero sin acudir a fondos de los contribuyentes, en el caso de la bancarrota de alguna entidad.