Cinco grandes bancos de Estados Unidos, JPMorgan, Wells Fargo, Bank of America, Bank of New York y State Street, tendrán que revisar sus planes para hacer frente una bancarrota después de que la Reserva Federal (Fed) y el FDIC (el fondo que garantiza los depósitos bancarios) hayan detectado deficiencias, según adelanta The Wall Street Journal.

Citi ha sido el único banco cuyos planes no han sido rechazados, mientras Goldman Sachs y Morgan Stanley solo han recibido el visto bueno por parte de una de las dos entidades.

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La puesta en marcha de un plan de contingencia para hacer frente a una quiebra forma parte de las medidas incluidas en la Ley Dodd-Frank de 2010, aprobada después de la caída de Lehman Brothers y destinada a evitar que un nuevo colapso financiero obligue a un rescate con dinero del contribuyente.

Los bancos tienen hasta octubre para revisar sus estrategias. Si los reguladores no las aprueban, las entidades se enfrentan a sanciones, nuevos requerimientos de capital o restricciones a la actividad.

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Estos planes son diferentes a los test de estrés, que se aplican cada año y cuyos resultados se conocerán en junio. Los test de estrés afectan también a las filiales de grandes bancos extranjeros que operan en Estados Unidos, como Santander o Deutsche Bank.

El rechazo de los reguladores a los planes de bancarrota de la gran banca llega en la semana en la que las firmas presentarán sus resultados trimestrales y en medio de un creciente debate sobre el poder de los bancos de Wall Street. Candidatos a la presidencia como Bernie Sanders abogan por una división de las entidades en diferentes unidades de negocio.

erp