La deuda de los corporativos de mercados emergentes, incluso de los que cuentan con flujos de efectivo en dólares, es un claro desafío para las autoridades económicas, cuando se confirma el endurecimiento de las condiciones financieras, alertó Jaime Caruana, director general del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por su sigla en inglés).

De acuerdo con estadísticas de la entidad financiera, desde septiembre dejaron de fluir préstamos, créditos y financiamientos en el mercado mundial, particularmente hacia emisores emergentes, y el circuito de retroalimentación ha empezado sobre todo al apreciarse el dólar .

En un discurso dictado ante la Escuela de Negocios de Londres, Caruana explicó que el desafío se encuentra ahora en los bancos centrales de estas latitudes, pues no existen mecanismos verdaderos para una transferencia de dólares de los bancos centrales hacia las empresas privadas.

Los bancos centrales tienen una limitada capacidad de intervención, aun si cuentan con reservas en dólares, si se presenta un problema de liquidez en los emisores privados , dijo.

Si bien muchos emisores corporativos de emergentes podrían seguir registrando entradas en dólares, su rentabilidad es mucho menor, simplemente porque sus economías están desacelerando y el volumen de intercambio mundial también, matizó.

Esto fue explicado por la analista de Moody’s Nymia Almeida, cuando hizo un diagnóstico sobre la situación de la petrolera mexicana Pemex: Cada barril que vende ingresa 70% menos recursos que el año pasado .

A pesar de que la venta se realiza en dólares, cuyo efecto cambiario podría ser positivo, el flujo de recursos no alcanza la dinámica que traen sus obligaciones, como son pago de salarios, desembolso a proveedores, liquidación de vencimientos de deuda e inversiones .

Evidencia en cifras

De acuerdo con cifras del propio BIS, el volumen de préstamos interbancarios hacia economías emergentes dejó de crecer en el tercer trimestre del año pasado por primera vez desde el 2009.

Y éste suele ser el precedente del endurecimiento en las condiciones financieras mundiales, cuyo episodio más profundo se presentó hace siete años, tras la caída del banco de inversión Lehman Brothers.

En septiembre, la deuda denominada en dólares para emisores no bancarios, radicados fuera de Estados Unidos, se mantuvo en 9.8 billones de dólares, una cifra que no representó cambios respecto del cierre del segundo trimestre del año pasado.

Las obligaciones en dólares de emisores no bancarios en economías emergentes también permanecieron sin cambios respecto del dato del trimestre previo, en 3.3 billones de dólares. Es decir, no siguió la fluidez normal.

Llueve sobre mojado

Hace un par de semanas, en el Foro de Davos, el administrador de fondos, George Soros, explicó que el cambio de las condiciones financieras globales coincide con una desaceleración de las economías emergentes, el fortalecimiento del dólar y precios de materias primas, principalmente del petróleo, que se están hundiendo.

Estamos repitiendo el 2008. Sólo que el origen de la crisis es diferente. En el 2008, fue la crisis subprime de Estados Unidos, en esta ocasión, es China, las fuerzas deflacionistas globales, y la caída del precio de los commodities , refirió.

En el discurso de Caruana, a manera de clase para los universitarios, explicó que si algo se aprendió de las economías avanzadas tras la crisis del 2009, es lo difícil que resulta lidiar con bajo crecimiento, alto endeudamiento y presiones desinflacionistas , como las que enfrentan en este momento los países de la Unión Europea.

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