Un Consejo de Ministros extraordinario, celebrado el pasado domingo, dio luz verde en Italia a un decreto para el rescate de cuatro bancos: Banca Marche, Banca Popolare dell’Etruria, Cassa di Risparmio di Ferrara y CariChieti. La operación, que no supone la utilización de fondos públicos, está cifrada en 3,600 millones de euros y recibió ayer lunes el aval de la Comisión Europea.

Será el mismo sistema bancario -con la contribución de accionistas y tenedores de bonos subordinados- quien asegurará las líneas de crédito necesarias para el rescate de las cuatro entidades. Intesa Sanpaolo -que se encuentra entre los principales acreedores, junto con UniCredit y Ubi- aportará al llamado fondo de resolución, gestionado por la Banca d’Italia (el equivalente del Banco de España), 1,700 millones de euros, según detalló la prensa italiana.

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Los cuatro bancos han sido divididos cada una en dos entidades. El banco bueno (o banco puente) se encarga de todas las actividades no relacionadas con los préstamos cuyos reembolsos estén en entredicho. Sus capitales han sido reconstituidos en 9% del activo. El director general de Unicredit, Roberto Nicastro, ha sido nombrado presidente único de los bancos rescatados, mientras sus administradores serán elegidos por la Banca d’Italia. Su compromiso será vender el banco bueno cuanto antes al mejor postor , reza una nota emitida por el regulador.

En el banco malo se concentran todos los préstamos dudosos, y cuyo monto ha sido rebajado desde los 8,500 millones iniciales a los 1,500 actuales. La entidad mala podrá gestionarlos directamente o confiarlos a especialistas.

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Los 3,600 millones de euros de financiamiento serán adelantados a través de dos líneas de crédito de Intesa Sanpaolo, UniCredit y Ubi, que tendrán una caducidad máxima de 18 meses. La primera se reembolsará cuando el valor de los bancos buenos mejore, junto con los préstamos de los bancos malos. La línea a corto plazo, por su parte, será devuelta antes de finales de año, gracias a la contribución de 208 entidades financieras, que desembolsarán 2,000 millones de euros.

Del conjunto del rescate forman parte 1,700 millones de euros destinados a cubrir las pérdidas de los cuatro bancos, una cifra que se podrá recuperar sólo en una pequeña parte.

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Otros 1,800 millones de euros van a parar a la recapitalización de los bancos buenos, y se podrán reingresar a través de la venta de las entidades. La operatividad de los bancos malos será garantizada con el desembolso de otros 140 millones de euros.

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