Lo que se conoce como un secreto a voces o se comenta ligeramente en conversaciones ahora tiene números con los que sustentarse: el sistema previsional argentino está al borde del colapso por la falta de ingresos suficientes para hacer frente a las millones de jubilaciones y pensiones comprometidas, la escasez de recursos que proveen los aportes de los trabajadores en blanco y las contribuciones patronales, y el enorme universo de personas en la informalidad.

Un informe elaborado por la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC)  somete a análisis la consistencia y eficiencia del sistema de seguridad social argentino para garantizar el sustento a los pasivos más o menos en sintonía con el nivel de ingresos que percibían cuando estaban en actividad. Las conclusiones no son nada alentadoras.

De acuerdo al estudio, la recaudación que colecta la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) es 13.5% inferior a la necesaria para lograr el autofinanciamiento de los sistemas que administra. A esa conclusión arriba la OPC tomando en cuenta la tasa de cotización, que estima los niveles de aportes y contribuciones necesarias para hacer autofinanciable el sistema en un momento determinado, manteniendo constantes otras variables.

En términos generales, las contribuciones y aportes equivalen al 18.2% de los salarios de los activos, pero dado el monto de las prestaciones, la detracción de los salarios debería ser del 31.7% para no requerir transferencias desde otras cajas. Tal acción, por supuesto, resulta inviable pues sería limar el poder adquisitivo de los salarios.

Otro eje que toma la OPC para analizar el sistema previsional es la “tasa de reemplazo”, la cual estima la variación de la capacidad de compra de una persona entre su etapa activa y su etapa pasiva. Tomando como referencia los últimos diez años de aportes, el universo de jubilados y pensionados percibe en la actualidad el 38% de los ingresos que tenía antes de retirarse, lo cual expone el enorme deterioro en calidad de vida para los ancianos, sobre todo los que cobran la mínima.

De igual modo, el organismo adscripto al Congreso de la Nación estimó un panorama sombrío al enfocarse en la sostenibilidad del sistema, que calculó de acuerdo a la relación de activos que aportan y pasivos que perciben beneficios. hoy en día hay 1.43 aportantes activos por cada pensión o jubilación.

La llave para solucionar todas estas inconsistencias sería atacar la informalidad laboral e incorporar a alguna porción de los 4.8 millones de asalariados no registrados (como así también a cuentapropistas no blanqueados). Otra variable que torcería el destino del sistema de seguridad social sería que se recupere el poder adquisitivo de los salarios y, con ellos, los aportes y contribuciones. Sin embargo con la irrupción del coronavirus, el paro de la actividad y la falta de paritarias, dar vuelta este escenario requerirá años.