Quien gane la Presidencia de México en el 2018 deberá enfrentar una reforma al sistema de pensiones y de seguridad social, pues para el 2021 se tendrá la primera generación de retirados por el sistema de administradoras de fondos para el retiro (afores), cuya pensión será menor a 30% de su último salario, indicaron expertos en el tema.

El actuario Carlos Lozano, director de Nathal Actuarios y Consultores, comentó que, de acuerdo con diversos estudios, para el 2021 más de 5 millones de personas no podrán recibir una pensión a los 65 años, debido a que no cumplirán con las 1,250 semanas de cotización que se requieren para pensionarse.

“Las personas que están en una afore tendrán una tasa de remplazo —porcentaje del último salario de un trabajador que recibirá de pensión—de entre 20 y 25%, nadie vive con la cuarta parte de su salario (...) Es posible que si no se hacen cambios, la gente se va a molestar como se vio en Chile”, expuso en entrevista.

De acuerdo con un estudio de la consultora Lockton, las personas que empezaron a cotizar a partir del 1 de julio de 1997 y que en el 2021 cumplen 24 años laborales en la formalidad tendrán una pensión de 2,300 pesos.

“Si una persona gana cuatro salarios mínimos (unos 10,300 pesos), logra registrar las 1,250 semanas de cotización y las aportaciones son de 6.5%, así que su pensión será de 1,000 pesos. Al ser muy bajo este monto, el gobierno le entregará cada mes 1,300 pesos para que tenga una pensión mínima garantizada de 2,300 pesos”, abundó en su momento Ana María Montes, directora de Consultoría Actuarial de Lockton.

Las personas que no logren registrar las 1,250 semanas de cotización sólo tendrán la opción de seguir trabajando o de retirar su dinero en una sola exhibición.

PENSIÓN UNIVERSAL

Por su parte, Pedro Vásquez Colmenares, socio director de Marpex Consultores, comentó que para facilitar los cambios en la estructura del sistema de pensiones se debe dar continuidad a la propuesta que se hizo en el 2013 de otorgar una pensión universal y un seguro de desempleo.

“Hay que retomar esta propuesta porque usas el dinero de todos para darle una protección mínima a todo el que lo necesita. La pensión es para las personas adultas mayores que no tienen acceso al mercado laboral. Recordemos que la pensión atiende el riesgo de la pobreza en la vejez”, dijo.

El autor del libro Pensiones en México, la próxima crisis mencionó que todas las personas deberían tener derecho a una pensión sin importar si es asalariado o trabajador independiente.

“Se debe despolitizar la pensión (...) En vez de que el presupuesto se envíe a subsidiar algunas pensiones privilegiadas, mejor que se vaya a subsidiar una capa base de protección pareja para la población”, manifestó.

Enfatizó que 60% de los adultos mayores en México nunca ha cotizado a la seguridad social en su vida, por lo que no tienen protección. “La pensión universal sería un proyecto de solidaridad de la sociedad para proteger a los ancianos”, añadió.

SE DEBE ANALIZAR FINANCIAMIENTO

Lozano coincidió y agregó que la pensión universal podría satisfacer necesidades mínimas de los grupos vulnerables, pero el financiamiento es el tema que detuvo la propuesta en el Senado de la República.

Explicó que “el financiamiento se debe hacer lo más simple posible y se tiene que pedir ayuda porque éste podría provenir de los trabajadores, las empresas o impuestos federales. Se debe tener cuidado en que la administración de los recursos no sea más cara que el beneficio que se otorgue”.

Acotó que el debate de las pensiones debe centrarse en lo técnico y no en lo político, pues de no hacerlo así sólo se tendrán más parches en el sistema de pensiones.

“Cuando hay cuestiones políticas empiezan a surgir intereses y no lo podemos permitir. Se debe hacer una revisión exhaustiva (...) Cada vez que nos tardemos en tomar decisiones, esto podría representar un costo al erario de 0.10% del Producto Interno Bruto  cada año”, advirtió.

ESTABILIDAD EN LAS FINANZAS

Gerardo López, experto en pensiones de la Universidad Panamericana, añadió que los candidatos a la Presidencia deben cuidar la estabilidad de las finanzas públicas con las propuestas que vayan a realizar para el sistema de pensiones y de seguridad social.

“Los candidatos van a presentar sus propuestas de pensión universal y seguridad social, pero debemos exigirles cómo se van a pagar y convencernos de que es un sistema que se debe pagar desde jóvenes para que ese dinero en la edad de retiro sea suficiente”, expresó.

Refirió que en Inglaterra todos los habitantes tienen garantizada una pensión, la cual se financia con impuestos y agregó: “en México sería ideal que se expusiera este esquema. Cuando la sociedad siente que va a tener una pensión, hay estabilidad y es algo que deberían presentar los candidatos”.

Finalmente Tapen Sinha, director del Centro Internacional de Investigaciones de Pensiones del Instituto Tecnológico Autónomo de México, agregó que el gobierno federal está gastando 3% del PIB en pensiones, mientras que el ingreso tributario anual del gobierno es de 12% del PIB; es decir, está destinando una cuarta parte del ingreso a ese rubro.

“Para el 2030, esa proporción será por arriba de 6%; me pregunto si entonces el gobierno estará dispuesto a gastar la mitad de su ingreso en pensiones (...) Es un tsunami que viene de una forma lenta, pero con certeza y va a seguir creciendo. En el momento en que la generación de afores empiece a jubilarse con las aportaciones de 6.5% se va a generar un universo de desigualdad”, finalizó.

¿Cómo debe ser la reforma al sistema de pensiones?

Para el especialista en pensiones Pedro Vásquez Colmenares, es fundamental que los candidatos a la presidencia de México distingan claramente las tres grandes dimensiones de la problemática de pensiones en México para llevar a cabo una reforma en el sistema.

En su artículo “Pensiones: una pesadilla hecha realidad”, que forma parte del documento “Memorándum para el Presidente 2018-2024”, expone que el primer reto que se debe enfrentar es la baja cobertura del sistema.

“En 20 años que lleva el sistema, sólo cuatro de cada 10 mexicanos tienen alguna protección pensionaria (...) esta enorme subcobertura es la cara más ominosa e injusta del capítulo de las pensiones en México”, menciona.

El segundo problema, señala, es la insuficiencia del ciclo de acumulación de las pensiones por cuenta individual. Es decir, el dinero que se tiene ahorrado en una administradora de fondos para el retiro es insuficiente para tener una vida digna durante la vejez.

Expone que “el actual nivel de ahorro para el retiro en México, de 6.5% del ingreso mensual, es insuficiente y el más bajo de todos los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. Necesitamos más ahorro individual, pues los trabajadores apenas ahorran por disposición de ley 1.125% de su salario de cotización”.

Advierte que, de no hacerse este esfuerzo, siete de cada 10 trabajadores cotizantes a la Ley IMSS 1997 no lograrán ni siquiera una pensión de un salario mínimo.

El tercer reto es lograr un sistema único de pensiones, pues actualmente existen 138 sistemas públicos de pensiones —sin contar los esquemas municipales— que se han vuelto insostenibles.

“La mayoría de estos sistemas son financieramente inviables y deficitarios, pues ofrecen altos beneficios meritorios a trabajadores que cumplieron legalmente con las reglas del juego, pero en un sistema en el que nunca tuvieron resuelto su fondeo de mediano y largo plazos”, explica.

Indica que son tan inviables financieramente que al año 2010 el déficit actuarial de las pensiones públicas era 104% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional. Para el 2020 este déficit rebasará 130% del PIB.

“Estamos hablando de un pasivo fiscal gigantesco que pagaremos todos los ciudadanos y que beneficia únicamente a servidores públicos con pensiones de privilegio en los tres niveles de gobierno”, señala.

Ante ello, Vásquez Colmenares propone el diseño de una pensión universal donde se garantice que todos los mexicanos cuenten con este beneficio y que el nivel de la pensión sea relevante para combatir la pobreza alimentaria o asegurar un determinado nivel de bienestar.

Asimismo, plantea que se realice una revisión sexenal de la expectativa de vida de los mexicanos para ajustar la edad legal de la vejez y la compatibilidad con las pensiones garantizadas en los regímenes del Instituto Mexicano del Seguro Social, Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado e Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas Mexicanas.

Decálogo de propuestas:

1. Difundir el problema. Comunicar la urgencia del problema pensionario nacional y los efectos adversos del envejecimiento en la distribución del ingreso y la asignación de recursos públicos de los años por venir.

2. Adoptar una visión política de derechos sociales en la seguridad social. Es indispensable que se legislen las obligaciones ampliadas del Estado para ofrecer seguridad social universal, incluidas pensiones, a todos los segmentos de la población.

3. Construir un Pacto Político por la Seguridad Social Universal.

4. Reformar la Constitución para establecer una Seguridad Social Universal.

5. Promulgación de una Ley General de Seguridad Social Universal.

6. Gestionar una etapa de transición para reformas pensionarias.

7. Creación de la pensión universal.

8. Promover una reforma estructural a las pensiones del Seguro Social financiadas con el Sistema de Ahorro para el Retiro.

9. Asignar a una sola entidad o institución la rectoría de los sistemas pensionarios.

10. Separación constitucional de la protección pensionaria y la de salud.