La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) ha dado luz verde para que las sociedades financieras de objeto múltiple (sofomes) puedan incursionar en temas del onboarding digital, es decir, que ofrezcan productos y servicios de manera remota con los mecanismos de autentificación adecuados y avalados por esta autoridad.

Recientemente, la sofom Consorcio Aya, se convirtió la primera entidad de esta figura, de más 1,700 que operan, en recibir la autorización de la CNBV en materia de onboarding digital, luego de un proceso que duró más de dos años, por lo que en diciembre esta institución financiera lanzará su aplicación móvil para ofrecer productos a distancia.

“La CNBV nos dio la autorización para poder operar productos de identificación no presencial (...) En la primera semana de diciembre, vamos a lanzar productos a través de una aplicación móvil en la que podemos hacer validaciones automáticas y teniendo una cobertura instantánea a nivel nacional”, detalló en entrevista Noel Aguilera, director adjunto de Consorcio Aya, especializada en el crédito de nómina.

En marzo del 2018, la CNBV publicó las primeras disposiciones en materia de onboarding digital, lo cual, de acuerdo con Aguilera, puso el piso parejo para que las entidades, sin importar la figura, cumplieran ciertos estándares para ofrecer servicios financieros a distancia.

Sin embargo, a raíz de la pandemia, la autoridad ha ido delimitando dichas reglas de acuerdo con cada figura. En meses recientes, publicó nuevas reglas para bancos y para financieras populares.

Aguilera comentó que los estándares que se tienen que cumplir para obtener el aval de la CNBV en materia de onboarding digital son altos, sobre todo para validar la identificación del usuario.

De acuerdo con el directivo de la sofom, con la aplicación se buscará llegar a jóvenes que cuentan con una tarjeta de débito para ofrecerles créditos de hasta 2,000 pesos, con base en sus compras que pueden realizar en otras plataformas. La meta inicial es atender a 100,000 clientes en los primeros seis meses de operación.

fernando.gutierrez@eleconomista.mx