El Banco de México continuará con la pausa en la política de recortes de tasas iniciada en el 2019, para identificar si las presiones que muestra la inflación son de carácter temporal o si redujeron el margen de la política acomodaticia, coincidieron analistas de Oxford Economics y el Instituto Internacional de Finanzas (IIF).

Si bien la dinámica de precios es motivo de preocupación en México, pues completó en mayo un tercer mes consecutivo fuera del objetivo del Banco de México, al ubicarse en 5.89%, el dato representa una desaceleración respecto de abril, cuando se ubicó en 6.08 por ciento.

Es probable que la inflación haya alcanzado el punto máximo en abril”, advirtió el economista senior de Oxford Economics, Joan Domene.

Pero la Junta de Gobierno mantendrá la cautela para verificar que se desvanezcan los efectos estadísticos que impulsaron la inflación en México —que también se han presentado en todos los países— así como para ver la temporalidad del aumento de los precios de las materias primas y la menor holgura de la brecha del producto, acotó.

De acuerdo con él, aún con “la remodelación” de la Junta de Gobierno de Banco de México, donde el presidente López Obrador habrá nombrado a cuatro de los cinco miembros de la Junta de Gobierno, “se mantendrá la autonomía y el característico sesgo hawkish del banco central”. Hawkish es una postura monetaria que indica baja tolerancia a la inflación.

Seguimiento a la inflación subyacente

Aparte, estrategas del IIF plantearon que es importante dar seguimiento también a la inflación subyacente, medición que no incorpora los bienes y servicios más volátiles, que en México alcanzó el nivel de 4.37% anual en mayo y suma un sexto registro mensual al alza.

“En varios países emergentes vemos la inflación por encima del objetivo de cada banco central; sin embargo, la inflación subyacente se mantiene en torno a su promedio de mediano plazo”, mencionaron en el análisis macro titulado “Bancos centrales de economías emergentes responden a mayor inflación”.

Sostienen que en la mayoría de los países emergentes de América Latina, pese al aumento de los últimos meses, la inflación sigue comportándose bien, especialmente dada la magnitud del impacto de la pandemia y en comparación con crisis anteriores.

Los expertos del IIF, que es la mayor asociación internacional de instituciones financieras de operación mundial, concuerdan en que “es probable que la inflación haya alcanzado ya su punto máximo en México y Brasil”. Pero matizan la relevancia de observar la historia de las perturbaciones de inflación.

Los que sí han subido

De acuerdo con el análisis del IIF, desarrollado a partir de información de 40 bancos centrales que tienen una política de inflación por objetivo, como México, “el ciclo de alzas de tasas entre economías emergentes comenzó en el primer trimestre del año.

“La inflación en varios países se mueve por encima del objetivo o rango de objetivos del banco central respectivo y alrededor de la mitad de los principales mercados emergentes se enfrentan a una dinámica de precios cada vez más acelerada”, explican los economistas del IIF.

Al dirigir el análisis hacia América Latina, consignaron que “el aumento de los precios de las materias primas  ha alimentado las presiones inflacionarias a pesar de las brechas de producción negativas, lo que ha reducido el alcance a mantener las políticas monetarias acomodaticias”.

En lo que va del año, de acuerdo con información divulgada por el sitio especializado de información macro de Expansión de España, Argentina ha subido dos veces su tasa de interés de 36 a 38%; Brasil llevó el rédito a 3.5% en dos movimientos de 0.75 puntos cada uno; Bielorrusia hizo un sólo movimiento de tres cuartos de punto para dejarlo en 8.5%; Ecuador los subió 0.16% para dejarlo en 8.28%; Turquía, con un sólo aumento de dos puntos dejó  la tasa de interés en 19% anual; Ucrania, la subió un punto en dos movimientos que llevaron a la tasa a 7.5 por ciento.

Las expectativas en la región

Los analistas de Oxford Economics, liderados por el economista Jefe para la región, Marcos Casarín, prevén que Colombia incrementará la tasa a partir de julio, presionada por la dinámica de inflación. Actualmente los precios generales en este país se encuentran en 3.3% y la tasa en 1.75 por ciento.

Chile y Perú se mantuvieron cautelosos, al dejar la tasa en 0.5 y 0.25%, respectivamente; la previsión de la consultoría es de incrementos hasta el primer trimestre del 2022, en el caso de Perú y Chile subirá en lo que resta del año dado su reconocimiento de que la recuperación ha sido mayor a la esperada.   

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