La adopción de herramientas biométricas, para inhibir delitos como el robo de identidad, es otro de los temas pendientes en la banca que derivó de la nueva regulación. Estas instituciones financieras tienen hasta marzo del 2020 para que registren, al menos, la huella dactilar de sus clientes cuando contrataren nuevos productos.

Gerardo Guarneros, director adjunto de NA–AT Technologies, afirma que hoy ya trabajan con 25 bancos (alrededor de 50%) que han empezado a adoptar la multibiometría. Ello, señala, ya ha empezado a tener un impacto positivo al registrarse una ligera baja en los fraudes por robo de identidad.

“En los bancos en los que ya tenemos en operación, entre el cuarto trimestre del 2018 y el primer trimestre del 2019, se tiene un estimado de 300 millones de pesos (prevenidos) en fraudes por robo de identidad”, explica.

En entrevista, precisa que esto representa una baja de fraudes por robo de identidad en estos bancos de alrededor de 17%, pero que la idea es que, en el mediano y largo plazos, se disminuya este delito hasta en 80 por ciento.

“Creemos que sí va a empezar a diminuir. Seguramente en el futuro surgirán cosas más sofisticadas, pero nuestro compromiso ahora es reducir el fraude por robo de identidad en 80 por ciento. De los 10 defraudadores de antes, sólo uno o dos pueden llegar a tener una manera de hacerlo, seguramente por violación al proceso, no por la tecnología”, enfatiza.

Las autoridades financieras han obligado a los bancos a que en la contratación de productos y servicios nuevos, las entidades registren al menos la huella digital, pero éstas, si así lo deciden, pueden establecer más elementos biométricos en los registros de los usuarios. Aunque la medida estaba prevista para entrar en vigor desde el año pasado, se dio una prórroga hasta el 2020, pues las instituciones financieras trabajan en la elaboración de una base única de datos biométricos.

Gerardo Guarneros detalla que los bancos con los que trabajan (cinco de los 10 más grandes) están optando por la multibiometría, pero cada entidad lo hace en la medida de sus necesidades y posibilidades.

“La idea es que el banco pueda tener diversos elementos de validación en la persona. Entonces lo que hicimos fue integrar la huella dactilar con la biometría de rostro, así como hacer un comparativo con los datos oficiales del gobierno, particularmente del Instituto Nacional Electoral. También agregamos temas como la biometría de voz, y una serie de elementos como la geolocalización”, dice.

Agrega: “entonces lo que hacemos con esta multibiometría es permitirle al banco tener la certeza de que la persona es quien dice ser, pero también, y sobre todo, a las personas y a las familias prevenir que les roben la identidad”.

Destaca que esto ya registra resultados positivos, ya que antes los delincuentes falsificaban una credencial de elector y un nombre, y con ello era suficiente para realizar el fraude.

“Ahorita ya no puede, le estamos pidiendo su huella, que se tome una foto. Entonces cuando nosotros empezamos a hacer todos estos cruces, lo que llamamos multibiometría, es cuando ya el defraudado desiste y entonces deja de abrir la cuenta o de intentar sacar un crédito”, puntualiza.

Aunado a ello, recuerda que los empleados bancarios también ya deben tener un registro de sus huellas, lo que fortalece la estrategia.

El directivo de NA–AT Technologies no prevé que vuelva a haber una prórroga para que los bancos pongan en marcha la estrategia de biométricos a partir de marzo del 2020.

“Nosotros estamos en cinco de los 10 más grandes, en diferentes niveles de avance. Algunos ya los tenemos activos desde agosto o septiembre pasado. Otros iniciaron operaciones en diciembre. Otros más todavía no están listos pero ya estamos en piloto”, argumenta.

Añade: “Nuestros clientes sí van a estar listos. Está el tema de la base de datos centralizada, y ya una vez que esté eso definido, para nuestros clientes solamente ya es conectarnos”.