El Banco Nacional Suizo (BNS) sigue “muy de cerca” la evolución del tipo de cambio del franco suizo para vigilar su impacto en la economía, y sigue dispuesto a intervenir cuando sea necesario, declaró Andrea Maechler, una de sus directoras, a la emisora RTS.

“En el BNS, siempre estamos dispuestos a intervenir en los mercados de divisas si es necesario”, dijo Maechler durante la entrevista con el programa de televisión Forum de RTS.

“No tenemos como objetivo un tipo de cambio concreto frente al euro o el dólar, pero lo seguimos muy de cerca para ver el impacto en la economía”, agregó.

El franco suizo alcanzó el viernes su nivel más alto frente al euro en seis años, sin señales de las intervenciones monetarias que el BNS ha realizado a menudo en momentos similares en el pasado.

Maechler dijo que era difícil para la economía hacer frente a los cambios repentinos en el tipo de cambio, mientras que los ajustes graduales eran más fáciles de manejar.

“Un tipo de cambio es un valor frente a una moneda extranjera, así que también depende de la inflación que tengamos aquí en Suiza frente a la inflación en el extranjero”, dijo.

El BNS ve presiones inflacionarias en el entorno actual, dijo, pero queda por ver si es sólo temporal.

Dijo que el papel del banco central es mantener la brecha de inflación dentro del rango meta de 0 a 2% del SNB en un horizonte de mediano plazo de dos a tres años.

La economía suiza se ha ido recuperando y acercándose a los niveles anteriores a la pandemia, a medida que se han ido suavizando las restricciones a la vida social y económica. A pesar de ello, el Gobierno ha revisado recientemente a la baja su previsión del PIB para este año, que ahora se espera que aumente un 3.2%. Los analistas del Grupo ING esperan que la economía crezca alrededor de 3% el próximo año.

El Banco Nacional Suizo decidió mantener sin cambios su política monetaria ultralaxa, y se espera que la mantenga dadas las expectativas de inflación del banco para este año, que actualmente se sitúan en  0.5 por ciento.

Esta posición contrasta con la de otros bancos centrales, que están considerando endurecer su política monetaria.