Carlos López-Moctezuma Jassán es el nuevo director general de BanCoppel. A algunos cinéfilos les suena el nombre, porque este banquero es nieto del actor que interpretaba a villanos en las películas de la época de oro del cine mexicano.

Este Carlos López-Moctezuma es uno de los mayores expertos en el tema de inclusión financiera y en los últimos años ha estado muy involucrado en temas de digitalización, open banking y desarrollo de productos financieros digitales.

Trabajar con un banco que ha hecho tanto en inclusión financiera es un aliciente. En los primeros 15 años se pusieron unos cimientos muy sólidos. Nos toca crecer el edificio. El reto es mejorar la rentabilidad a través de proveer mejores productos y mejor servicio. Veo oportunidades de crecer en el segmento empresarial y en el desarrollo de productos y servicios digitales”.

¿Cómo ve el 2021?

El banco generó reservas que serán más que suficientes. Tiene un índice de capitalización de 21.5% y un índice de cobertura que es más de 100% de la cartera. El 2020 fue muy bueno en cuanto a ingresos. Es una institución con mucha liquidez que se está planteando la posibilidad de crecer. Tiene bases sólidas y hay interés de seguir invirtiendo.

¿En dónde invertir en un momento como este?

Hay mucho que hacer en digitalización y herramientas digitales. Veo una competencia creciente, con los bancos, con las fintech y con las bigtech. Ahora, en México, las grandes tecnológicas se empiezan a asomar como opción para los segmentos más altos, pero doy por hecho que van a ir penetrando en segmentos más populares. Tenemos que trabajar en mejorar nuestra oferta de servicios financieros. Uno de mis retos es hacer que nuestros productos se correlacionen mejor. La pandemia nos enseñó la importancia de que nuestros clientes accedan a nuestros productos desde cualquier lugar. En este contexto, es muy importante el capital humano. Los expertos en ciberseguridad son muy demandados y no abundan en el mercado. El tema de ciberataques es muy relevante en México. En mi experiencia es 10 a 1 respecto a lo que yo he visto en otros países. Otras personas imprescindibles son aquellas que trabajan en la experiencia de los clientes, en el diseño y desarrollo de los productos digitales.

Se refiere a la competencia, ¿cómo ve a los otros bancos?

En la década del 2000 se otorgaron muchas licencias bancarias, de esas algunas no pudieron seguir y otros traen dificultades. Una ventaja que tuvo Coppel es que antes de tener un banco ya otorgaba créditos. Era la primera opción para mucha gente. Eso nos puso en una posición muy diferente de aquellos que no pudieron rentabilizar su modelo de negocio. Uno de los grandes méritos de este banco es haber convertido la base de los clientes de las tiendas en sujetos de crédito y ahorro. Es una de sus grandes fortalezas.

¿Hacia dónde crecer?

Están nuestros productos y servicios orientados al segmento más popular y allí tenemos el desafío de ir a la velocidad en la que han cambiado los hábitos de nuestros clientes. En el 2007, cuando empecé a trabajar en temas de inclusión financiera, todas las instituciones que querían hacer algo trabajaban para tener presencia física y trabajaban en microfinanzas. Era lógico porque la brecha tecnológica era enorme. Las clases medias y altas eran usuarias de tecnología y los segmentos populares eran algo muy diferente. No tenían acceso a Internet y no existían los teléfonos inteligentes. Esto ha cambiado drásticamente. Ahora la usabilidad de la tecnología en todos los segmentos es prácticamente la misma. El uso de teléfonos inteligentes es generalizado y el acceso a datos se ha vuelto más barato, más democrático. Tenemos que ofrecer los productos tomando en cuenta esto. El papel de los bancos tiene que ver con acompañar más a los clientes. Darles una mejor experiencia de usuarios en cualquiera de nuestras plataformas. Ofrecerles asesoría, explicarles sobre los distintos productos.

Hace muchos años usted fue regulador, en la CNBV, ¿cómo ve la regulación para los bancos ahora?

El tema regulatorio lo tenemos que seguir trabajando como gremio. Tenemos que demostrar a la autoridad que lo que tenemos hoy como regulación es suficiente, tanto en términos de prevención de riesgo prudencial en lo macro, como en lo que se refiere al servicio a nuestros clientes. El reto es lograr que la regulación vaya acompañando la innovación. El aumento de la competencia significa nuevos retos. Al final se trata de que los clientes tengan más opciones y reciban mejores productos.

lmgonzalez@eleconomista.com.mx