El alza en las tasas de interés de los bonos soberanos liderados por los Treasuries estadounidenses ha detonado un nuevo episodio de volatilidad global con ajustes de dimensiones no observadas desde el año pasado y, en algunos, casos desde las fases más estresadas de la pandemia. La curva de rendimientos en Estados Unidos ha extendido de manera notoria el empinamiento registrado desde inicios de enero, capturando una expectativa amplia de recuperación económica y mayor dinamismo en la inflación a nivel global en donde, adicionalmente, los commodities han observado un alza generalizada en todas sus subclases, y factores técnicos en el mercado de tasas se han sumado para agravar el ajuste.

El empinamiento hasta las últimas semanas había mostrado un ritmo relativamente gradual; sin embargo, las presiones se han acelerado, marcando casi a diario nuevos máximos desde el año pasado para los bonos de referencia de 5, 10, 20 y 30 años en Estados Unidos. Los instrumentos de menor duración se han mantenido notablemente anclados ante una reiterada retórica acomodaticia en las últimas comunicaciones de los principales bancos centrales, entre ellos la Reserva Federal y su presidente Jerome Powell.

Regresando a los instrumentos de mayor duración, la semana pasada se observaron niveles de operación para la nota norteamericana de 10 años, quizá el instrumento financiero más importante para los mercados globales, de hasta 1.60% en la sesión del jueves 25 de febrero, un evento de 5 desviaciones estándar. Este nivel representa un incremento de casi 60 puntos base desde enero y para dar mayor dimensión, figuras superiores a 1.50% no se esperaban en el consenso de estimados del mercado si no hasta el segundo trimestre del 2022.

En medio de bolsas a lo largo del mundo con fuertes ajustes liderados por el sector tecnológico, algunos de los movimientos más expresivos de las últimas sesiones se han observado en los instrumentos financieros mexicanos y en particular en el mercado de renta fija, conforme el ajuste en las tasas de Estados Unidos. genera repercusiones notables en los flujos de inversión internacional y elevada volatilidad para los instrumentos locales. El bono de referencia mexicano de 10 años ha retomado niveles de noviembre de 2020 cercanos a 6.30%, habiendo operado en 5.60% apenas a mediados de febrero. Esto ha permeado sensiblemente en el tipo de cambio.

El peso mexicano se ha depreciado a niveles cercanos a 21.00 pesos por dólar, tampoco observados desde el año pasado, equivalente a una depreciación de alrededor de 1.5% en febrero, pero de cerca de 4.5% desde su nivel más fuerte en el mes. Paradójicamente, el mensaje subyacente de este fuerte movimiento de depreciación alude a un amplio optimismo de recuperación económica; sin embargo, la exposición de activos emergentes podría mantenerse sensible ante la dimensión de los ajustes en las tasas estadounidenses y continuar ejerciendo presión sobre los instrumentos mexicanos.

Uno de los principales ejes de respaldo al concepto de reflación vigente está asociado a la expectativa de precios de materias primas más altos, en particular a la dinámica de los precios del petróleo. Las referencias globales WTI y Brent operan en máximos de 2020 y acumulan un alza de 30% en 2021. Este es el arranque de año más fuerte en los futuros del Brent desde que se operan hace más de 30 años. En este sentido, esta semana será muy relevante la reunión ministerial de la OPEP+ en donde se decidirá el futuro de la estrategia de producción del grupo para los siguientes meses, en un contexto donde poco menos del 10% de la oferta de crudo global aún se encuentra retirada por el histórico pacto de recorte estructurado en 2020. Es posible que la OPEP+ inicie a partir de esta semana un intento por deshacer parte de los retiros de producción vigentes, lo cual contribuiría a limitar mayores alzas a los precios del petróleo, conteniendo primas inflacionarias. No obstante, de corto plazo el escenario de oferta aún es notablemente astringente por lo que su efecto en las tasas de los bonos soberanos probablemente sea reducido.

Entre otros elementos clave para en la agenda de los siguientes días estarán los reportes de empleo de Estados Unidos de febrero y nuevas apariciones de Jerome Powell donde su impresión de los eventos recientes pudiera ser determinante para la dirección del mercado de tasas global hacia delante.

Santiago Leal es Subdirector de Estrategia de Renta Fija y Tipo de Cambio de Grupo Financiero Banorte.