En época de crisis empresarial es un error disminuir la inversión en capacitación del personal, ya que uno de los mayores activos de las empresas es su capital humano, que no depende directamente de la inversión monetaria realizada en activos productivos, sino de aquélla que se hace en la capacitación del personal, genera mayor productividad y se enfoca en la innovación para mejorar procesos administrativos, financieros y productivos.

El capital intelectual capacitado impacta positivamente a la empresa y a la sociedad. Por tal razón, un reto mayor es que dicha inversión se perciba como una contribución al éxito de la empresa, y no como un gasto innecesario o un rubro poco o nada prioritario en los presupuestos de las organizaciones.

Hoy, las empresas tienen la ventaja de usar la tecnología para otorgar mayor y mejor capacitación a su personal y con ello lograr que se adquieran nuevas habilidades, para incrementar un capital intelectual que les ayude a construir ventajas competitivas, que les den presencia y permanencia a largo plazo.

La inversión en capacitación debe tener claramente definidos los objetivos y necesidades de la empresa y con ello diseñar soluciones específicas para atender las necesidades de cada área.

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Productividad y Competitividad de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (Mipymes), realizada por Inegi en 2015, las empresas medianas tuvieron un nivel de escolaridad apenas de 18% en educación superior; 28.6% en educación media superior y prácticamente el resto del personal, con educación básica o nula.

Aunado a lo anterior, con frecuencia los conocimientos que posee el capital humano no son los solicitados por las empresas y la falta de especialización vuelve crítica y de vital importancia la capacitación.

  • Las áreas de administración del talento están optando por quienes poseen aptitudes como autogestión para aprender trabajo en equipo, desarrollar espíritu innovador, saber trabajar bajo presión y ofrecer resolución de problemas; todo ello fortalecido, posteriormente, con capacitación especializada y técnica sobre las áreas para las que se contrata. La encuesta antes mencionada, también indica que 73.7% de las empresas medianas capacitan al personal que contratan, mientras que 26.3%, no.

Dentro de las causas principales por las cuales no se capacita al personal, 15.9% indica que es elevado el costo de capacitación; 9.6% argumenta que la capacitación se llevó a cabo en años previos; 12.4% pretexta que la capacitación interrumpe la producción; 25.3% no mencionó una causa específica y 36.8% considera que las habilidades y conocimientos actuales de su personal son adecuados.

Lo cierto es que la capacitación requiere diagnóstico y planeación. También estar alineada con las necesidades del área o puesto desempeñado, ser otorgada por profesionales competentes y ser evaluada adecuadamente.

Asimismo, debe estar orientada a mejorar el desempeño, no darse sólo por cumplir con el requisito de ley o por premiar al personal, teniendo en cuenta cuáles son las verdaderas necesidades de la compañía y de la persona.

Los beneficios

Entre las ventajas que la capacitación brinda, se mencionan, de manera enunciativa mas no limitativa, las siguientes:

Para el empleado

  • Incrementa las habilidades sobre competencias específicas.
  • Facilita el logro de objetivos personales deseados.
  • Propicia el crecimiento personal y profesional que contribuye a un mejor futuro laboral.
  • Asegura una mayor permanencia en la empresa que lo contrata.
  • Mejora la toma de decisiones.

Para la empresa

  • Incrementa la motivación del personal.
  • Mejora el clima laboral.
  • Permite que las empresas estén a la vanguardia en el uso de tecnología.
  • Asegura en el corto y mediano plazos mayor rentabilidad.
  • Mejora los procesos de comunicación entre empleados.
  • Asegura que el personal pueda permanecer más tiempo en la empresa.
  • Genera una fuente de candidatos bien capacitados a ocupar puestos superiores dentro de la misma compañía.

Considerando lo anterior, es necesario que las empresas promuevan una cultura de aprendizaje entre su personal, agregando así valor a su talento con el fin de diseñar procesos que generen conocimiento y también los motive a seguir capacitándose.

Este factor es importante tanto para contratar como para retener al mejor persona, así como para desarrollar liderazgos a mediano y largo plazos.

Es importante considerar a la capacitación como un proceso continuo y constante, que implica seguimiento y medición de resultados a través de indicadores que cuantifiquen qué conocimientos y conductas tenía el participante antes y después de la misma.

De esta manera se concluye que las áreas o departamentos de Capital Humano deben tener presente que, desde la perspectiva de productividad y competitividad de la empresa, se debe contar con evidencias sobre la aportación de la capacitación a los objetivos perseguidos por la organización. Es necesario que la capacitación se convierta en parte de la cultura laboral de toda organización.