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Siete de 10 mujeres que maquilan, en la informalidad
La remuneración mensual promedio por persona empleada en la industria es de 6,666.18 pesos. No obstante, las mujeres trabajadoras reciben un ingreso promedio mensual de 5,387.38 pesos, mientras que los hombres reciben 9,282.15 pesos.

Las mujeres tienen además que afrontar las tareas de cuidado que se les asignan en la sociedad.
Las mujeres que trabajan en la industria indumentaria y textil en México se enfrentan a una mayor precarización estructural que sus pares hombres, con datos que señalan que 76% de ellas trabajan en la informalidad, con bajos salarios y elevados niveles de violencia de género.
De acuerdo con el informe “Hilando el cambio: hacia un trabajo justo en la industria maquila-textil en México”, elaborado por el Consorcio UNIDAS, integrado por Fundación Avina, ProDesc, Ethos Innovación en Políticas Públicas y Oxfam México, señala que las mujeres en este sector laboran en mayores condiciones de vulneración.
Entre los datos se destaca que para el cuarto trimestre de 2025, el 76% de las mujeres en la industria se encontraba en situación de informalidad, mientras que en el caso de los hombres, esta proporción era del 53%.
Mientras que al analizar los datos oficiales, las organizaciones identificaron una brecha significativa en los ingresos que perciben los trabajadores textiles según género, ya que, de acuerdo con datos del Inegi, la remuneración mensual promedio por persona empleada en la industria es de 6,666.18 pesos. Sin embargo, al desagregar por género, se observa una marcada desigualdad: mientras que las mujeres trabajadoras reciben un ingreso promedio mensual de 5,387.38 pesos, los hombres reciben 9,282.15 pesos.
“La intermitencia de acceso al IMSS provoca la imposibilidad de consolidar un crédito de vivienda en el Infonavit debido a la alta rotación laboral”, subrayan.
Asimismo, se alertó sobre una normalización de múltiples formas de violencia de género: desde acoso y hostigamiento sexual, hasta discriminación por embarazo y despidos injustificados disfrazados de "renuncias voluntarias".
Alimentado por la falta de denuncias que son casi inexistentes debido al temor a represalias y a la ineficacia de los mecanismos internos de respuesta y la poca inspección laboral.
En tanto que la sobrecarga de trabajo doméstico y de cuidados no remunerados se relaciona directamente con el alto índice de mujeres en trabajos informales en la industria de la maquila-textil, pues dedican cerca de 52 horas semanales en promedio al trabajo doméstico y de cuidados, mientras que los hombres dedican 36 horas.
“Esto conduce a que miles de mujeres acepten empleos a domicilio o en microempresas. Si bien estos esquemas ofrecen la flexibilidad necesaria para atender a sus familias, también carecen de contratos, prestaciones y salarios dignos”, añadieron.
Y es que según el informe, las mujeres se concentran principalmente en las ocupaciones que requieren trabajo manual, precisión y repetición: sastres, costureras y confeccionadoras de prendas de vestir; bordadoras y deshiladoras; tejedoras y artesanas de fibras vegetales; y operadoras de máquinas de costura, bordado y de corte para la confección.
Sin embargo, estos trabajos suelen desarrollarse en micronegocios sin establecimiento, con esquemas laborales irregulares y, en la mayoría de los casos, sin acceso a seguridad social.
