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Política

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México 1986 vs. 2026: del colapso petrolero a una economía sin crecimiento

México celebró la XIII Copa Mundial de la FIFA en 1986 en medio del colapso de una economía dependiente del petróleo; en 2026 es una nación más diversificada en sus ingresos, pero con una economía que prácticamente no crece.

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México 1986 vs 2026: PolíticaIlustración: El Economista

Diego Badillo

México llega como coanfitrión de la Copa Mundial de la FIFA 2026 en un contexto económico diferente al que tenía hace 40 años, cuando albergó el Mundial de 1986.

De entrada, aquel año de la segunda mitad de la década de los ochenta, la nación padecía una severa crisis inflacionaria.

Pero ese era el menor de sus males. La economía mexicana estaba colapsada por su dependencia al petróleo, a pesar de las advertencias que durante décadas se le hicieron en prosa y en verso.

En 1921, Ramón López Velarde escribió en su “Suave Patria”: …El Niño Dios te escrituró un establo y los veneros del petróleo el diablo…” El gobierno no entendió la advertencia.

Además, el país había perdido margen de maniobra para acceder al financiamiento internacional.

En 1986, 19.84% de la población mexicana estaba en condición de pobreza extrema y 32.05% en pobreza no extrema, según datos de Cepal.

Ahora, cruzando ya el primer cuarto del siglo XXI, México busca colocar en el recuerdo del mundo que es una nación más diversificada en sus ingresos, con mayor estabilidad de precios y reservas internacionales significativamente mayores.

Sin embargo, los indicadores reflejan que también es una nación con una economía que prácticamente no crece.

Además, está luchando por despejar la incertidumbre del futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), cuya revisión inició esta semana bajo la amenaza del presidente estadounidense, Donald Trump, de sustituirlo por acuerdos bilaterales.

Algunos analistas describen la situación actual de México como un periodo de estancamiento económico acompañado de políticas redistributivas.

En 2025 el Coneval informó que, en 2022, 36.3% de la población mexicana estaba en situación de pobreza y 7.1% en pobreza extrema.

1986: petróleo sin vender, inflación y crisis

En 1986, apenas cuatro años después de que Miguel de la Madrid Hurtado asumiera la presidencia de un país sumido en una crisis económica sin precedentes, México enfrentó la coyuntura económica externa más desfavorable de al menos 50 años previos, con el ánimo destrozado por dos eventos traumáticos: la explosión de la planta de almacenamiento y distribución de gas de San Juan Ixhuatepec, Estado de México del 19 de noviembre de 1984 en la que fallecieron alrededor de 800 personas y el terremoto del 19 de septiembre de 1985 que devastó la Ciudad de Mexico y mató a más de entre miles de personas.

La caída en los ingresos petroleros y la escasez de recursos crediticios del exterior agudizaron las dificultades a las que se venía enfrentando la economía en años previos.

La situación era catastrófica en términos de pérdida de producto y de colapso de la balanza de pagos y de las finanzas públicas en un escenario de coyuntura de crisis y ajuste.

Mientras Japón se consolidaba como la segunda economía mundial, México aparecía como todo lo opuesto.

Si en el mundo la noticia generalizada a partir del 26 de abril de 1986 fue el desastre en la central nuclear de Chernóbil, en la todavía Unión Soviética, en México la preocupación era la caída de los precios del petróleo.

La guerra de los precios petroleros a escala mundial estalló en la primavera de 1986.

El informe del Banco de México de 1986 consigna que el programa económico que originalmente se formuló para 1986 supuso que el precio promedio del crudo durante el año sería de 23 dólares por barril, 9.3% inferior al de 1985.

El precio promedio del crudo mexicano en 1986 fue 11.8 dólares por barril.

Como consecuencia de ello, así como de la caída en el volumen de las exportaciones de petróleo crudo y productos petrolíferos, el valor de dichas exportaciones se redujo 8.5 miles de millones de dólares en relación con 1985, cuando fue 14.7 miles de millones de dólares.

La magnitud de esa pérdida excedió la contribución de toda la agricultura nacional al Producto Interno Bruto.

Eran tiempos de tensiones y en el gabinete se traducían en pleitos entre el secretario de Energía, Minas e Industria Paraestatal, Francisco Labastida Ochoa, el director de Pemex, Mario Ramón Beteta y el poderoso secretario de Programación y Presupuesto, Carlos Salinas de Gortari.

El enorme problema fue que la caída de los ingresos petroleros en 1986 tuvo efectos decisivos sobre la economía. Agudizó en forma extraordinaria las dificultades que se habían venido padeciendo en años recientes en materia de balanza de pagos y de finanzas públicas, pues el año anterior los ingresos por exportaciones de petróleo y productos petrolíferos habían constituido 48% de los ingresos totales en cuenta corriente de la balanza de pagos y 26.2% de los ingresos totales del sector público.

La sola disminución del valor de las ventas petroleras en 1986 representó 6.7% del PIB de ese año y provocó una severa contracción del ingreso y de la demanda agregada.

Ante tales circunstancias, resultó indispensable modificar el programa económico para 1986 con objeto de compensar, al menos parcialmente, los efectos de la pérdida petrolera y la nula disponibilidad de financiamiento externo que, contra lo esperado, se prolongó prácticamente durante todo el año.

Durante el año se intensificó el proceso de apertura del comercio exterior, aspecto clave de la reforma estructural, y se firmó el Protocolo de Adhesión al Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT).

La mayor apertura permitió a los exportadores directos e indirectos un acceso continuo y seguro a insumos del exterior.

Los indicadores reflejaban una situación crítica

Por otra parte, el Índice Nacional de Precios al Consumidor, que en 1985 aumentó 63.7%, en 1986 se incrementó 105.7%, mientras el tipo de cambio controlado, que en 1985 había aumentado 92.9%, en 1986 se elevó 148%, para alcanzar al término del año 923.5 pesos por dólar.

Durante los primeros siete meses del año, la reserva internacional del Banco de México sufrió una caída de 1,879 millones de dólares.

Sin embargo, a partir de septiembre se revirtió la tendencia y se inició un proceso de acumulación de reservas que las llevó al 31 de diciembre a 6,790 millones de dólares.

A partir de julio se inició una nueva etapa en la negociación de la deuda externa con los organismos financieros internacionales, la banca oficial de comercio exterior de diversos países y los bancos comerciales extranjeros.

En septiembre, en una primera fase de negociaciones con los organismos financieros internacionales, se llegó a un acuerdo en principio con el FMI, por el cual este organismo apoyaría el programa del Gobierno de la República con un crédito por 1,700 millones de dólares y en el caso de que el precio del petróleo se ubicara por abajo de los nueve dólares por barril, este organismo otorgaría créditos adicionales por 720 millones de dólares.

Además, se haría factible obtener recursos por alrededor de 12,000 millones de dólares de distintas fuentes.

El rostro de la economía en 2026

La economía mexicana inició 2026, prácticamente sin crecimiento, en un entorno internacional caracterizado por un elevado nivel de incertidumbre asociada con las tensiones comerciales y diversos conflictos geopolíticos.

En el último trimestre de 2025 la actividad económica mundial se expandió a un ritmo ligeramente menor al mostrado en el trimestre previo.

Si se consideran las cifras del crecimiento de la economía nacional durante el primer trimestre de 2026, la economía creció 0.1% en comparación con el mismo periodo del año anterior.

Eso implica que, tras el estancamiento observado en el primer año del gobierno de la presidenta, Claudia Sheinbaum, México probablemente enfrentará un segundo año de crecimiento muy bajo, pues las expectativas rondan el 1.3%.

Menor dependencia petrolera

Mientras en 1985 los ingresos petroleros representaban 43.3% de los ingresos del gobierno y en 1986 un 36.8%, en 2025 constituyeron menos de 15.0%

Según datos de la Secretaría de Hacienda, en 2025 los ingresos presupuestarios del sector público ascendieron a 1.22 billones de pesos, que representaron 14.8% de los ingresos presupuestarios totales de 8.23 billones de pesos.

La Cuenta Pública indica que la participación de los ingresos petroleros aumentó de 12.8% en 2024 a 14.8% en 2025.

Pese a una perspectiva de un mayor precio del petróleo por el conflicto en Medio Oriente, el gobierno mexicano prevé menores ingresos petroleros y apoyos a Petróleos Mexicanos (Pemex) en 2026 ante la apreciación del peso frente al dólar, de acuerdo con los Precriterios Generales de Política Económica (PCGPE) 2027.

El gobierno prevé ingresos petroleros por un billón 156,955 millones de pesos, un monto menor a lo que se aprobó en la Ley de Ingresos de la Federación (LIF) 2026 de 1 billón 204,277 millones de pesos, es decir, 47,322 millones de pesos menos.

Déficit en la cuenta corriente

Por otra parte, ahora, en 2026 la cuenta corriente registró un déficit de 15,878 millones de dólares en el primer trimestre del año, que representa 3.1 puntos del Producto Interno Bruto (PIB), según información de Banco de México.

Con este resultado, el saldo externo del país volvió a terreno deficitario tras dos trimestres consecutivos con superávit.

Contracción del PIB

A su vez, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) confirmó una contracción del Producto Interno Bruto (PIB) en el primer trimestre del 2026, de 0.6%, en términos reales y con cifras ajustadas por estacionalidad.

Esta caída resultó menos profunda de la estimada de forma oportuna por el mismo Inegi, cuando proyectó que podía ser de 0.8% y superó la estimación de los especialistas del sector privado entrevistados por Banco de México en mayo, que anticiparon una caída de 0.35 por ciento.

Inflación en menos de 5%

En cuanto a la inflación, el consenso de expectativas para ese indicador de este año se encuentra en 4.23%, una variación que incorpora un tercer ajuste quincenal al alza, según los resultados de la Encuesta que aplicó Citi entre 38 especialistas.

Además, se trata de la previsión más alta recabada para la variación anual de precios generales en lo que va del año (a abril) y está lejos del 4% que proyectaron en la primera encuesta de 2026.

Por otra parte, al 15 de mayo de 2026, las reservas internacionales del Banco de México tuvieron un saldo de 255,758 millones de dólares.

Actividad por sectores

De acuerdo con un análisis realizado por BBVA, publicado en marzo pasado, la actividad económica mostró dinamismo en el cuarto trimestre de 2025 (0.9% trimestre a trimestre) y apunta hacia una mejora en 2026, con prolongada resiliencia del sector terciario y recuperación de la industria.

Según datos del Inegi, el sector comercio y servicios en su conjunto creció 1.5% en 2025, mientras que la industria se contrajo -1.1% durante el mismo periodo ante la caída en la construcción y la manufactura.

Los analistas de BBVA prevén que la manufactura mostrará signos de recuperación hacia adelante, con impulso de los sectores asociados al desarrollo de inteligencia artificial en Estados Unidos (equipo de cómputo, comunicaciones y accesorios electrónicos).

Por el lado de la demanda, el mencionado documento señala que el consumo se mantiene como el componente más sólido de la actividad económica, con un crecimiento de 1.2% al mes de diciembre, favorecido por el mayor gasto en servicios y bienes importados (1.4% y 3.5%, respectivamente).

La inversión, por su parte, mostró una contracción significativa en 2025, con una variación anual de -6.6% al mes de diciembre (acumulado).

La economía arrastra los pies. El balón ya casi rueda en el campo mundialista mexicano.

Diego Badillo

Periodista mexicano, originario de Amealco, Hidalgo. Editor del suplemento Los Políticos de El Economista. Estudié Sociología Política en la Universidad Autónoma Metropolitana. En tres ocasiones he ganado el Premio Nacional de Periodismo La Pluma de Plata que entrega el gobierno federal. También fui reconocido con el Premio Canadá a Voces que otorga la Comisión Canadiense de Turismo, así como otros que otorgan los gobiernos de Estados Unidos y Perú.

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